Tips de preparación vocal para coros #3:


Tips
img

Cualquier instrumentista prepara dos cosas antes de tocar: su cuerpo y su instrumento. Quien canta tiene una ventaja en ese sentido, porque ambas cosas son la misma: el cuerpo es el instrumento. La activación corporal es justamente ese trabajo previo de preparar el cuerpo para cantar, y al hacerlo, se está preparando al mismo tiempo el instrumento vocal. No hace falta un paso extra ni un objeto separado que afinar o calentar: el trabajo físico y el trabajo vocal son la misma tarea.

La rutina no puede ser siempre igual

Ahí está el punto central: no conviene repetir mecánicamente la misma secuencia de activación en cada ensayo, porque el cuerpo no llega igual a todos los ensayos. No es lo mismo cantar cerca del mediodía que cerca de la medianoche: el cuerpo tiene distintos niveles de energía y tensión según la hora. Tampoco es lo mismo llegar habiendo descansado todo el día que llegar después de una jornada entera de trabajo físico, con las tensiones y el cansancio que eso acumula en el cuerpo.

Cada una de esas situaciones pide un tipo de activación distinto: quien llega tenso y cargado de tensión física necesita otra cosa que quien llega descansado pero con el cuerpo "frío" por no haber tenido actividad. Reconocer en qué estado llega el cuerpo antes de empezar permite elegir la activación adecuada en lugar de aplicar siempre la misma fórmula.

Para quien dirige, esto significa prestar atención a cómo llega el coro a cada ensayo antes de arrancar con la vocalización, es decir, los ejercicios técnicos previos al repertorio. Adaptar la activación corporal a las condiciones reales del grupo en ese momento, y no a una rutina fija, ayuda a que el instrumento —el cuerpo de cada cantante— esté realmente disponible para trabajar.