Tips para hacer arreglos corales #6:


Tips
img

¿De dónde sacar ideas para que un arreglo coral no se quede estático entre una sección y otra? Una fuente que se suele pasar por alto es el material instrumental de la grabación original: los riffs, contramelodías o líneas de acompañamiento que tocan los instrumentos.

Estos motivos instrumentales cumplen una función concreta dentro del arreglo: resuelven el "movimiento". Es decir, le dan a la pieza esa sensación de avance o transición que la melodía sola, cantada por todas las voces al mismo tiempo, muchas veces no logra. Además, funcionan como puente: son el recurso ideal para unir dos secciones distintas de la canción sin que el cambio se sienta abrupto, dándole al oyente un momento de conexión entre una parte y la siguiente.

Para usarlos, la recomendación es desgrabar —transcribir de oído— no solo la melodía principal de la canción, sino también esos motivos instrumentales que resulten atractivos. Pero no cualquier motivo funciona igual de bien cuando se traslada a voces: hay que fijarse en su diseño para saber si conviene adaptarlo antes de dárselo a cantar a una voz coral.

El primer criterio es que el motivo se mueva por grados conjuntos, es decir, que pase de una nota a la siguiente más cercana en la escala, sin saltos grandes de altura. El segundo, relacionado, es que tenga pocos saltos en general: cuanto menos distancia haya entre nota y nota, más fácil es de entonar. Y el tercer criterio, que resume a los anteriores, es que el motivo sea "cantable": que tenga un perfil melódico natural para la voz humana, no pensado originalmente para un instrumento con más agilidad o rango que una voz cantada.

Tener en cuenta estos tres criterios permite elegir bien qué material instrumental vale la pena rescatar para un arreglo, y adaptarlo de forma que las voces lo puedan ejecutar con comodidad, sin perder la textura o el color que ese motivo le aporta a la pieza.