Más difícil que reflotar el Titanic


Técnica de ensayo
img

En Córdoba, cuando una tarea es especialmente pesada, se dice "es una losa": viene de la losa de hormigón del techo, que hay que subir a baldes después de mezclar cemento y arena. Un trabajo que deja los brazos inservibles.

Hay coros que son así. Cuesta moverlos, cuesta enseñarles cualquier cosa, y el mínimo logro deja al director por el piso. Parece más fácil sacar a flote al Titanic que dar un paso adelante con ellos.

¿El coro es una losa, o lo tratás como a una losa?

Es cierto que hay grupos que tienden al anquilosamiento. Pero lo que menos necesitan esos grupos es un director anquilosado. Hay coros que necesitan que se les entre por diferentes caminos, en todos los aspectos: variedad en las vocalizaciones, variedad en las estrategias para enseñar las partes, variedad hasta en la ubicación para sentarse.

Un ejemplo: la textura homorrítmica

Buscarle la vuelta a un coro al que le cuesta la textura homorrítmica u homofónica —esa en la que todas las voces se mueven con el mismo ritmo— es un trabajo en sí mismo. Gus tardó varios años en romper su propio anquilosamiento y encontrar cómo llevarle a un coro un repertorio que pudiera cantar sin terminar con los brazos como de albañil después de hacer la losa. Ese proceso, resumido paso a paso, quedó en el curso “Introducción al canto homorrítmico”.

Ahí está, según Gus, todo lo que sabe sobre cómo llevar poco a poco a un coro a poder cantar obras con textura homorrítmica. Para el director que siente que su coro es una losa, la pregunta vale la pena: ¿es el grupo, o es el camino que se está usando para llegar a él?

PD: a lo mejor te interesa suscribirte