El Método Rabine de Educación Funcional de la voz y la Dirección Coral


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Todo director es responsable último de la preparación vocal de su coro, incluso cuando no sea quien dirige la vocalización. Ya sea que el propio director vocalice al coro, que cuente con un preparador o preparadora vocal, o que no se haga ningún trabajo específico de técnica vocal, la responsabilidad final recae siempre en la dirección.

Por eso llama la atención cuando, al momento de vocalizar con un profesor o profesora de canto invitado, el director se ausenta del ensayo. No es un error grave, pero sí una oportunidad perdida: sin diálogo con quien está a cargo de la clínica vocal, el director pierde la chance de transmitir su propia idea de sonido para el coro (¿qué sonido va a tener el coro entonces: el que le gusta al director, o el que le gusta al profesor de canto?) y también pierde de vista qué herramientas está incorporando el coro, en qué nivel de madurez se encuentran y cómo aplicarlas en el repertorio.

Para quienes quieran profundizar en el tema, hay una selección de episodios anteriores del podcast dedicados a la técnica vocal y a la preparación vocal del coro.

El Método Rabine

Cuando es el propio director quien asume la preparación vocal, conviene tener presente que no se puede enseñar lo que no se sabe: por eso es clave contar con la mejor formación posible, tanto práctica como teórica, sobre técnica vocal y funcionamiento del aparato fonador.

También es fundamental entender que cada voz es única e irrepetible, y que su funcionamiento excede la respiración y la relajación: involucra sistemas corporales, emocionales e intelectuales mucho más complejos. Desde esta filosofía integral parte el Método Rabine de educación funcional de la voz, desarrollado por Rabine a lo largo de más de 35 años de trabajo y expuesto en el libro "Querido Maestro, Querido Alumno" de Renata Parousel.

El propio Rabine, en el prólogo del libro, explica que su método consta de cuatro partes íntimamente relacionadas:

1. Una teoría sobre la función vocal.

2. Una teoría sobre las formas de aprendizaje.

3. Un método pedagógico desarrollado sobre las dos teorías anteriores.

4. Un entrenamiento vocal, también desarrollado sobre esas dos teorías.

Rabine sostiene que la educación funcional de la voz es la unión entre el conocimiento científico y la intuición individual, de manera que tanto el gran rendimiento artístico como otros objetivos vocales puedan ser transmitidos y aprendidos: "sin conocimiento no hay intuición y sin intuición no hay crecimiento científico". El cantante, dice, vivencia y compara sus sensaciones físico-acústicas momentáneas con su concepto mental y su intención comunicativa, y esto solo es posible si ha ejercitado y sensibilizado su percepción.

Trece puntos que surgen del diálogo entre maestro y alumno

Según Rabine, el diálogo entre maestro y alumno que propone Parousel en su libro permite descubrir y desarrollar trece aspectos: el placer de utilizar la producción sonora al aprender y al enseñar; la curiosidad y el amor hacia el instrumento vocal; la necesidad de experimentar y aprender; el reconocimiento de la voz en todos sus parámetros y funciones; un concepto mental del canto traducido al resultado acústico de un instrumento vivo; la audición, visión y empatía funcional como base de la enseñanza; la autoaceptación basada en una imagen propia real; la paciencia y el buen trato hacia uno mismo; la confianza en el propio instinto pedagógico; la musicalidad que parte de la identidad propia; criterios realistas de evaluación vocal basados en el funcionamiento instrumental; criterios realistas referidos a la situación de concierto; y, por último, la independencia entre el maestro y su alumno, que es el fin último de todo proceso de enseñanza.

Como resume Parousel en la introducción del libro: "el cuerpo y la psiquis incentivan, acompañan y sostienen la actividad de las cuerdas vocales". El canto no admite rigidez ni estereotipos, porque el cantante debe adaptarse cada día a su condición física, su salud y su estado psíquico y comunicativo.

Estas ideas son un punto de partida útil para cualquier director que quiera pensar la preparación vocal de su coro no como una serie de ejercicios mecánicos, sino como un proceso de diálogo, conocimiento del instrumento y crecimiento conjunto entre quien enseña y quien canta.