#124: Derecho a la composición- con Marcelo Valva


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Marcelo Valva es compositor, director de coro y abogado, y uno de los fundadores de COMCORAR (Compositores Corales Argentinos del Siglo XXI), la asociación que agrupa a compositores argentinos de música coral contemporánea. En esta entrevista repasa cómo llegó a la composición, qué obras le dejaron marca y qué está haciendo la asociación en la actualidad.

El abogado y el músico

Valva cuenta que empezó con la música antes que con el derecho: coro de niño, conjuntos vocales en el secundario y un grupo que llegó a participar del Festival de Cosquín en 1980. Al terminar el secundario encaró las dos carreras en paralelo. Según él, el derecho y la música coral están más conectados de lo que parece: ambos combinan lógica y sensibilidad, y en su caso las dos disciplinas se terminaron de unir con la fundación de ADICORA a comienzos de los 2000, la asociación que representa y defiende a los directores de coro, también en cuestiones legales como derechos de autor, indemnizaciones y régimen laboral.

Las primeras obras

Sus primeras composiciones corales datan de fines de los años 70. Integraba un grupo vocal nacido en el secundario, para el que en un principio solo hacía arreglos mientras otro compañero —con mucho talento como compositor y letrista— escribía las obras originales. Cuando ese compañero dejó el grupo, Valva se animó a escribir su primera pieza propia, un bailecito para el octeto vocal en el que cantaba. La vergüenza fue tanta que, cuando alguien preguntó de quién era la obra que estaban ensayando, respondió que era de Eduardo Falú y que él solo había hecho el arreglo. Con el tiempo se supo la verdad, y para entonces ya había escrito mucho más.

Obras que dejaron huella

Consultado por las composiciones que más significan para él, Valva prefiere no hablar de una "obra favorita" —dice que es como preguntar cuál es el hijo favorito— pero destaca tres. El Malambo, que ganó un primer premio en un concurso en Rosario, fue la obra que le abrió puertas en Europa y que en su momento se difundió a través de una biblioteca virtual internacional de partituras. Otra obra, escrita para piano y luego orquestada, surgió después de que el director que la estrenó le advirtiera que era demasiado difícil para que otros coros la cantaran: eso lo llevó a pensar en escribir también para coros vocacionales y para el público en general. La tercera es su Requiem, compuesto tras la muerte de su padre, con una carga emotiva tan fuerte que uno de sus hijos se tatuó en el brazo el primer pentagrama de esa obra, tal como Valva lo había escrito en el borrador.

COMCORAR hoy

Sobre el presente de la asociación, Valva cuenta que COMCORAR salió a buscar activamente a los coros y conservatorios en lugar de esperar que las obras se pidieran por sí solas: primero con encuentros virtuales por Zoom durante la pandemia, mostrando el trabajo de cada compositor, y después con talleres presenciales organizados junto a las filiales de ADICORA, donde los directores conocen de primera mano lo que se está escribiendo en el país. En lo personal, Valva está terminando de preparar la reedición y presentación de su Misa Latina, estrenada en 2019 y editada en Alemania, y acaba de completar un tríptico para coro femenino —encargado para un festival coral virtual latinoamericano— compuesto por tres piezas dedicadas al agua, al aire y a la tierra, cuyas melodías se combinan al final en un quodlibet.

Para quienes dirigen coros vocacionales, la charla con Valva deja un repertorio para explorar y una idea concreta: los compositores de COMCORAR están dispuestos a mostrar su trabajo y a que sus obras se canten. Se puede escuchar parte de ese repertorio en COMCORAR en spotify, y para sugerencias o contacto sobre este y otros episodios está disponible gusespada.com/contacto.