Presente y futuro de la actividad coral infantil y juvenil- con Ángela Burgoa


Podcast
img

Ángela Burgoa es directora del Coro de Niños y Jóvenes de la Universidad Nacional de Cuyo, cargo que ejerce desde hace veinte años. Se formó como directora de coros en esa misma universidad y cantó, antes de dedicarse a la dirección, en coros dirigidos por Ricardo Portillo y Ricardo Mancilla, este último al frente del Coral Nuevas Voces. En esta entrevista habla con Gus Espada sobre los cambios que la pandemia impuso a la actividad coral, y en particular a los coros de niños y jóvenes.

Salas, escenarios y streaming

Gus le preguntó a Ángela qué cambios permanentes veía posibles en la actividad coral a partir de la pandemia. Ella respondió que las salas de ensayo van a necesitar ser más amplias, con mejores condiciones acústicas y buena ventilación, algo que antes muchos coros no priorizaban. Sobre los escenarios, planteó que —salvo grupos muy pequeños— se van a necesitar espacios amplios para las presentaciones, y que probablemente crezca la actividad al aire libre y amplificada. También señaló que la modalidad virtual (encuentros, capacitaciones, charlas entre directores) y el streaming de conciertos en vivo quedaron instalados como recursos que van a seguir conviviendo con la actividad presencial.

Gus coincidió en que la imagen de un coro numeroso ensayando en una sala chica "ya no va más", y agregó que construir escenarios nuevos no es sencillo, por lo que hay que buscar alternativas al aire libre o la transmisión sin público. Ángela sumó que la pandemia también puede ser una oportunidad para que los coros ganen protagonismo espacial en los conciertos sinfónico-corales, donde suelen quedar en un lugar secundario frente a la orquesta.

Cómo reaccionaron los niños y los jóvenes

Consultada sobre el ánimo de sus coreutas, Ángela distinguió dos grupos. Los niños, dijo, se adaptaron con mucha más facilidad a la virtualidad: se conectan dos veces por semana a los ensayos, aprendieron herramientas nuevas y el coro incluso incorporó integrantes nuevos que todavía no se conocieron en persona. Los jóvenes de entre 16 y 24 años, en cambio, sostuvieron bien el trabajo virtual durante el primer año, pero la falta de continuidad presencial les pesó mucho más, con una expectativa grande de volver a encontrarse que todavía no se había cumplido al momento de la entrevista.

Sobre la estrategia con los jóvenes, Ángela explicó que mantuvieron un taller virtual coral abierto a quienes quisieran participar, sin presionar a los que preferían esperar, y que la decisión era retomar el canto presencial —con barbijo y distanciamiento— en cuanto las condiciones lo permitieran, con un repertorio que resultara reconfortante tanto para el grupo como para el equipo de profesores.

Qué cambios pensaba que quedarían

Ante la pregunta de si convenía anticiparse a nuevos formatos de trabajo o esperar a que volviera la "normalidad", Ángela fue clara: esperar una normalidad absoluta le parecía una utopía a esa altura, y calculaba que iba a demorar más de lo que todos deseaban. Por eso su postura era sostener la actividad con pequeños objetivos concretos y, al mismo tiempo, consolidar prácticas que ya venían de antes de la pandemia: reducir el uso de papel en los ensayos, apoyarse en audios y videos tutoriales para el aprendizaje individual, y poner más énfasis en la memoria, la concentración y la percepción auditiva de los niños.

También anticipó que, mientras durara el canto con barbijo, iba a tener que reducir la cantidad y duración de los ensayos presenciales —de tres encuentros de dos horas a dos encuentros de no más de una hora y media, siguiendo recomendaciones de especialistas—, lo que obligaba a organizar cada ensayo con mucha más precisión para aprovechar el tiempo de cada integrante.

Consultada por el año siguiente, prefirió no arriesgar un pronóstico: consideró que todavía había demasiada incertidumbre y que la clave era mantener una actitud flexible para tomar decisiones según las necesidades de cada grupo, dejando de "añorar el pasado" para concentrarse en lo que cada presente permitía hacer.

Sobre el final del episodio, Gus mencionó el lanzamiento del curso De coreuta a guía de cuerda, pensado para coreutas que quieran asumir la tarea de guiar a su cuerda: sostener a sus compañeros, servir de referencia y ayudar a enseñar la parte vocal en los ensayos parciales.

Para quien dirige un coro de niños o jóvenes, la charla deja pistas concretas: distinguir cómo reacciona cada franja de edad ante la interrupción de lo presencial, no forzar la vuelta antes de tiempo, y aprovechar la pausa para incorporar hábitos —menos papel, más soportes de audio y video— que sirven más allá de la pandemia. Comentarios y preguntas sobre el episodio pueden enviarse a través de gusespada.com/contacto.