Diego Boero es director de coro, director de orquesta y compositor. Estudió dirección coral y composición en la Universidad Católica Argentina, dirige desde hace unos 25 años el Coro de Cámara Aír y coordina el área de música de un colegio donde lleva adelante coros y orquestas de alumnos y exalumnos. En los últimos años compone casi exclusivamente para coro, en general para su propio grupo. Forma parte de ComCoral, una agrupación de compositores argentinos de música coral que empezó a reunirse en 2020 para difundir sus obras y para conversar con directores sobre qué necesitan a la hora de programar repertorio nuevo.
Se puede escuchar más de su trabajo en su perfil de https://soundcloud.com/diego-boero-348758863 y en su Canal de YouTube.
Fire Does Not Burn está basada en "Las ruinas circulares", de Borges. Boero venía con ganas de escribir una obra coral centrada en la espacialidad del sonido, y encontró en el cuento la excusa perfecta: la estructura circular de la historia se traduce en una disposición del coro en cuatro grupos —ubicados como en los puntos cardinales— que van y vienen entre una sola voz, dos voces, bloques de mujeres, bloques de hombres, cruces y giros.
El texto usa apenas cuatro palabras en inglés tomadas del cuento (entre ellas templo, tigre y sueño), elegidas más por su sonoridad que por su significado literal. Musicalmente la obra está construida con solo seis notas: aparecen sueltas, después como intervalos, y recién más adelante el oído empieza a reconocer que hay un material que vuelve. Dura entre ocho y nueve minutos y, según cuenta Boero, no es una obra especialmente compleja de cantar: buscó que fuera accesible para un coro con cierto entrenamiento, aunque su fuerza está en escucharla en vivo, con el público rodeado por el coro y percibiendo ese contrapunto espacial.
Se puede ver una interpretación en https://www.youtube.com/watch?v=j7q-v2oiT2w.
Virginia Bono, directora del coro de niños del Instituto de Música Coral de Santa Fe, le encargó a Boero una obra para chicos de entre 5 y 7 años que estaban dando sus primeros pasos en el canto coral. El desafío era doble: decir algo genuino como compositor y, al mismo tiempo, escribir algo que esos chicos pudieran cantar y hacer propio.
El resultado fue una pieza en tres movimientos breves, para piano y voz, mayormente al unísono con algunos pasajes a dos voces, basada en una adaptación de un texto español antiguo. Boero eligió tres imágenes de la naturaleza —el agua, los árboles, las aves— para trabajar tres texturas distintas en tres canciones cortas, apostando a que la variedad ayudara a sostener la atención de chicos tan pequeños en el ensayo.
El proceso incluyó un ida y vuelta constante con Bono, que conocía a fondo las posibilidades del grupo: por ejemplo, le pidió modificar un pasaje con un clúster (varias notas muy cercanas sonando juntas) desplegado que resultaba difícil de lograr con voces infantiles poco numerosas y poco potentes. Boero aceptó el cambio, y el resultado fue una obra que los chicos terminaron adoptando con entusiasmo: como el texto se repite mucho y no cuenta una historia lineal, los llevó a buscar el relato en la música misma más que en las palabras.
Para Boero, el crecimiento del repertorio coral argentino depende de que compositores y directores se conozcan más entre sí. Muchas obras nuevas terminan siendo pensadas para un coro particular, con un nivel de dificultad que no todos pueden abordar. Su recomendación es que los directores les cuenten a los compositores qué características tiene su coro —de niños, femenino, de qué nivel— para que puedan escribir algo hecho a medida, sin resignar por eso una voz propia.
Advierte además sobre el riesgo de entregarle a un coro una obra demasiado difícil para sus posibilidades: en vez de un desafío estimulante, genera frustración. Ese acercamiento entre quien compone y quien dirige, sostiene, es lo que con el tiempo va a generar un cuerpo de obras mucho más amplio y diverso, con repertorio pensado para cada tipo de coro y cada nivel.
Quienes quieran ponerse en contacto con Diego Boero por sus obras pueden escribir a gusespada.com/contacto.