Arreglos y arregladores de música coral de México


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El movimiento coral mexicano no tuvo la misma continuidad histórica que el de países como Argentina, Cuba o Venezuela. David Arontes, director, arreglador y docente mexicano con más de cuarenta años dirigiendo coros, explica por qué: en el siglo XIX desapareció la universidad pontificia y tardó medio siglo en establecerse una universidad nacional, mientras que las leyes de reforma, el positivismo y una guerra que suspendió el culto religioso durante tres años cortaron la actividad coral ligada a la Iglesia. Sin universidades ni templos activos, los coros quedaron prácticamente sin lugar donde sostenerse.

Cómo se reconstruyó la actividad coral

La recuperación empezó con un músico mexicano que fue a estudiar dirección coral a París y, a su regreso, se dedicó a formar coros y directores, primero en el Conservatorio Nacional de Música y luego en la Facultad de Música de la Universidad Nacional. De sus discípulos, tres nombres marcaron caminos distintos: uno impulsó la actividad en la Universidad Nacional, otro construyó la carrera de dirección coral en el Conservatorio Nacional (institución que Arontes dirige actualmente) y Ramón Noble se enfocó en los coros vocacionales. A partir de ahí surgieron programas como los coros organizados por alcaldía en la Ciudad de México, inspirados en el sistema venezolano de orquestas y coros, y una red de coros vocacionales en las facultades de la Universidad Nacional.

El peso de la música popular en el repertorio

Según Arontes, la música popular y folclórica —mexicana y latinoamericana— ocupa entre el 90 y el 95% del repertorio de los coros mexicanos. Hace veinte años esa proporción era todavía mayor. Aunque ya existen compositores que escriben obra coral original, la actividad se sostiene sobre todo en arreglos: de música cubana, de folclore mexicano y de canción latinoamericana en general.

Arregladores mexicanos para conocer

Ramón Noble es la referencia obligada: con su coro de cámara llevó arreglos de música mexicana a distintos países, sobre todo a Estados Unidos, hasta su muerte en 1999. Arontes destaca también a Jorge Pérez Delgado, que escribió arreglos para un grupo de seis solistas y falleció en 2017, y a un arreglador más joven conocido por dos piezas muy difundidas: un son veracruzano y otro arreglo sobre peleas de gallos.

Otros nombres que menciona son Jorge Martínez Zapata y Gustavo Marín, autor de un arreglo muy conocido de "La Adelita", canción ligada a la Revolución Mexicana. También se refiere a un arreglador radicado en Cancún que trabaja con armonías más modernas —acordes de séptima, novena y trecena— y que coordinó, junto con sus alumnos, una colección de varios volúmenes de arreglos de acceso abierto reunidos bajo un proyecto de recopilación de música latinoamericana para coro.

Arontes mismo lleva alrededor de 190 arreglos propios, hechos desde 1980: algunos, dice, quedaron guardados como simples ejercicios, y otros —como uno sobre "Frenesí" o uno sobre "La Chiapaneca"— funcionaron bien con distintos coros. También señala que un arreglo puede funcionar de maravilla con un coro y fracasar por completo con otro, algo que forma parte del oficio.

Qué géneros convienen para un coro con poca experiencia

Arontes divide la música popular mexicana en dos grandes bloques: la música urbana de la Ciudad de México —bolero, tango con estilo local, canción mexicana de aire de habanera y el vals, que llegó de Austria durante el breve imperio de Maximiliano— y la música de provincia, mucho más diversa: sones huastecos, de Tierra Caliente, veracruzanos, de tarima, jarabes y huapangos, estos últimos con un falsete que recuerda al canto tirolés. Recomienda empezar por boleros y por arreglos sencillos de canción mexicana, ya que la música tradicional suele depender de instrumentos y su traslado a voces con sonidos onomatopéyicos puede volverse mucho más complejo.

Para quien dirige un coro vocacional interesado en repertorio latinoamericano, el episodio deja un mapa concreto de autores y géneros mexicanos por donde empezar a buscar arreglos, además de un panorama de cómo se reconstruyó, casi desde cero, una tradición coral.