Episodio 210: Dos textos latinos, del Renacimiento al siglo XXI


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El responsorio Tenebrae factae sunt, del Oficio de Tinieblas, en Victoria, Gesualdo y Poulenc, y el Pulchra es del Cantar de los Cantares, en Palestrina, Monteverdi y Ola Gjeilo.

Quince velas que se apagan: el Oficio de Tinieblas

En la Iglesia católica, en Semana Santa, se celebra el Oficio de Tinieblas: los maitines y los laudes del jueves, el viernes y el sábado santos, que tradicionalmente se rezan la tarde anterior. Cerca del altar se coloca un candelabro triangular de quince velas, el tenebrario. Después de cada salmo se apaga una vela, y hacia el final se apagan también las del altar, hasta que la iglesia queda a oscuras. Entonces se hace un ruido fuerte, que según la tradición representa el terremoto que siguió a la muerte de Cristo.

En ese oficio se cantan responsorios: cantos con una parte que se repite, la respuesta, y un versículo que se canta entre respuesta y respuesta. Uno de los responsorios del Viernes Santo es Tenebrae factae sunt ("se hicieron tinieblas"). El texto dice que hubo tinieblas cuando crucificaron a Jesús, y sigue con una de las siete palabras de Jesús en la cruz.

Victoria, Gesualdo y Poulenc

Los compositores del Renacimiento escribían estos responsorios para cantarlos en el oficio, mientras la iglesia se iba oscureciendo. Tomás Luis de Victoria publicó sus responsorios en Roma en 1585, a cuatro voces, y Carlo Gesualdo publicó en 1611 veintisiete responsorios para la Semana Santa, a seis voces. Hasta mediados del siglo XX el oficio formaba parte de la liturgia oficial de toda la Iglesia. Las reformas de 1955 y de 1970 lo sacaron de esa liturgia general, y desde entonces lo celebran las catedrales, las parroquias y las comunidades que deciden hacerlo, muchas veces con obras polifónicas como estas.

En agosto de 1936 murió en un accidente de auto el compositor Pierre-Octave Ferroud, cercano a Francis Poulenc. Según contó Poulenc, esa muerte lo hizo pensar en lo frágil que es la vida humana. Pocos días después visitó el santuario de Rocamadour, en Francia, y dijo que esa visita le devolvió la fe de su infancia. Esa misma tarde empezó las Litanies à la Vierge noire, su primera obra religiosa. En julio de 1938 escribió su Tenebrae factae sunt, que después formó parte de los Quatre motets pour un temps de pénitence, y volvió a este texto en los Sept répons des ténèbres (1961-1962).

Pulchra es: el Cantar de los Cantares

El Cantar de los Cantares es un libro de la Biblia que es un poema de amor. La Iglesia lo leyó como una alegoría: la amada era la Iglesia o la Virgen. En el capítulo 6 dice: Pulchra es, amica mea, "eres hermosa, amiga mía, dulce y bella como Jerusalén, terrible como un ejército ordenado en batalla. Aparta de mí tus ojos, porque me han hecho volar".

En 1584 Giovanni Pierluigi da Palestrina publicó un libro de veintinueve motetes sobre el Cantar de los Cantares y se lo dedicó al papa Gregorio XIII. En la dedicatoria cuenta que se avergüenza de haber escrito madrigales, música sobre poemas de amor entre un hombre y una mujer, y presenta el Cantar con la lectura alegórica, como un poema sobre el amor divino. En 1610 Claudio Monteverdi publicó el Vespro della Beata Vergine (Vísperas de la Virgen) y, por esa lectura del Cantar en relación con la Virgen, incluyó un Pulchra es para dos sopranos.

El noruego Ola Gjeilo, nacido en 1978, escribió alrededor de 2008 Northern Lights (auroras boreales) sobre el mismo texto. Gjeilo explica que la obra habla sobre todo de la belleza, de una belleza "terrible" y poderosa, aunque la música en la superficie sea bastante serena, y que esa belleza se refleja en la aurora boreal.

Cómo se juntan las dos historias

Victoria y Gesualdo escribieron para un oficio que se cantaba mientras se apagaban las velas. Palestrina y Monteverdi pusieron en música un poema de amor que la Iglesia leía como texto religioso. Poulenc escribió su Tenebrae factae sunt dos años después de recuperar la fe, y Gjeilo leyó el pasaje del Cantar como un texto sobre la belleza. Un mismo texto puede tener músicas muy distintas según para qué escribía cada compositor y cómo leía ese texto.

Por eso, cuando prepares una obra sobre cualquier texto, está bueno averiguar dos cosas: para qué se escribió esa música y cómo leía el compositor ese texto. Eso puede explicar muchas de las decisiones que después tenés que tomar frente a la partitura.

Este episodio prepara la clase 38 de No me vengan con el verso, el curso de Gus Espada, director de coro, en gusespada.com. Es la segunda clase del maestro invitado Oscar Llobet, director de coros argentino radicado en Santa Fe. Oscar analiza Auf dem See de Mendelssohn y el motete Warum ist das Licht gegeben dem Mühseligen de Brahms, además de dos obras de este episodio: el Tenebrae factae sunt de Poulenc y Northern Lights de Gjeilo. Y plantea que desde el siglo XIX los compositores representan el texto de a versos, de a estrofas o por ideas, más que palabra por palabra.

Las grabaciones que se escuchan en el episodio son:

  • Tomás Luis de Victoria, Tenebrae factae sunt: The Sixteen, dirigido por Harry Christophers.
  • Carlo Gesualdo, Tenebrae factae sunt: NCRV Vocaal Ensemble, dir. Marinus Voorberg (1969).
  • Francis Poulenc, Tenebrae factae sunt: Duke University Chorale, dir. Rodney Wynkoop (2015).
  • Giovanni Pierluigi da Palestrina, Pulchra es, amica mea: The Hilliard Ensemble, dirigido por Paul Hillier.
  • Claudio Monteverdi, Pulchra es: Monica Piccinini y Roberta Invernizzi, sopranos, y Concerto Italiano, dirigido por Rinaldo Alessandrini.
  • Ola Gjeilo, Northern Lights: Phoenix Chorale, dirigido por Charles Bruffy.