Cómo armar un coro de cero- Capítulo 2: la prueba de voces


Ciclo "Cómo armar un coro de cero"
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¿Qué hay que evaluar en la primera prueba de voces de un coro que todavía no existe? La prueba de voces es un momento clave en la creación de un coro: de ella depende con qué material vocal y humano se va a trabajar desde el primer ensayo.

La prueba de voces depende del proyecto

Antes de diseñar la prueba hay que tener definido el nivel artístico y los objetivos del coro. No es lo mismo armar un coro con un fin principalmente social, donde ese objetivo pesa más que lo artístico, que armar un coro orientado a la excelencia musical. Según eso cambian tanto el nivel de exigencia como los requisitos para presentarse.

Qué requisitos pedir para convocar

Antes de tomar la prueba hay que convocar. Y para convocar hay que definir requisitos:

Edad: en un coro de niños hay que fijar edad mínima y máxima, considerando el momento del cambio de voz. En un coro de adultos, decidir si se admiten menores (un joven de 17 años no es adulto) es una decisión que conviene charlar con los responsables de la institución.

Experiencia previa: se puede pedir o no haber cantado antes en un coro, haber tocado algún instrumento o tenido alguna experiencia musical grupal.

Conocimientos musicales: se puede exigir o no algún tipo de lectura musical, siempre en coherencia con los objetivos artísticos del coro.

Cómo difundir la convocatoria

No conviene delegar toda la difusión en el departamento de comunicación de la institución. Publicitar en redes sociales como Facebook e Instagram es económico y permite segmentar por edad e intereses, apuntando directamente al público que se busca. Además de publicitar dentro de la institución, se puede buscar en instituciones similares si el coro está abierto a la comunidad.

El día de la prueba: no ir solo

Si es la primera prueba de voces que se toma, conviene no hacerla en soledad. Sumar a otra persona con experiencia —un director amigo, un profesor de canto— ayuda: dos o tres personas escuchan mejor que una sola.

Qué escuchar: los tres ejes fundamentales

Hay tres elementos que no pueden faltar en una prueba de voces:

Vocalización. Permite evaluar la tesitura (el rango de notas cómodo para esa voz), dónde están los pasajes que definen si se trata de una voz de soprano, contralto o mezzo, el caudal de la voz y, sobre todo, la salud vocal. Si se escucha ruido o aire en la voz, conviene indagar si la persona está resfriada en ese momento o si hay hábitos (fumar, hablar mucho) que puedan afectarla. Ante la duda, lo mejor es pedir un estudio de cuerdas vocales con un especialista antes de ingresar al coro.

Una canción preparada. Pedirle a cada candidato que cante una canción que le guste mucho, en la tonalidad que prefiera, acompañado por un instrumentista, tocando él mismo o a capela. Escuchar a alguien cantar algo con lo que tiene una relación afectiva da mucha información que la vocalización sola no muestra.

La voz hablada. Basta con pedirle a la persona que repita su nombre, o llevar un texto y hacerlo leer en voz alta y en voz baja. La voz hablada revela características que también son útiles para ubicar el registro.

Combinando estos tres ejes se puede tener una idea aproximada de en qué cuerda puede cantar cada persona: tenor o bajo si es varón, soprano o contralto si es mujer.

Además, se pueden sumar pruebas complementarias: una prueba rítmica, una prueba armónica (tocar un acorde y pedir que canten alguna de sus notas) y una prueba de memoria, repitiendo pasajes musicales. Esta última es especialmente útil si quienes se presentan no leen música, porque así va a aprender el coro su repertorio.

Cómo dar los resultados

Conviene no anunciar los resultados en el mismo momento en que termina cada prueba individual. Es mejor tomarse un tiempo, conversar con quienes ayudaron a evaluar y buscar el equilibrio del conjunto: cuántos varones y mujeres se presentaron, cuántas voces se necesitan para armar tres o cuatro cuerdas, y repartir en consecuencia.

Al comunicar los resultados es importante aclarar que unos pocos minutos de escucha no alcanzan para clasificar definitivamente una voz. El registro cambia con el entrenamiento y el trabajo: alguien puede empezar cantando de bajo y, un año después, pasar a tenor. Por eso lo que se ofrece no es una etiqueta sino una hipótesis de trabajo: "vas a cantar de tenor" no significa "sos tenor", sino que es la cuerda con la que probablemente le vaya bien empezando a trabajar.

Si después de evaluar falta gente en alguna cuerda, hay que volver a convocar, apuntando puntualmente a lo que hace falta, hasta asegurar la cantidad mínima de integrantes necesaria para arrancar el coro.

Definir bien los requisitos, difundir activamente la convocatoria y escuchar con método —vocalización, canción y voz hablada— es lo que permite armar, desde el primer día, un coro con las voces que el proyecto necesita.

Capítulos del ciclo "Cómo armar un coro de cero": Capítulo 1: El proyecto, Capítulo 2: la prueba de voces, Capítulo 3: el primer ensayo, Capítulo 4: El repertorio, Capítulo 5: La gestión, Capítulo 6: La primera actuación.

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