El primer ensayo de un coro nuevo no es solo una vocalización y un pase de lista. Cada integrante llega con expectativas propias: quiere saber si el horario le queda bien, si lo que se le pide está a su alcance y, sobre todo, cómo se siente cantando con otros. Mucha gente se anota para cantar en un coro sin tener experiencia coral previa, y ese primer contacto define si vuelve o no.
Citar a la gente después de la prueba de voces (la instancia individual donde se evalúa el registro y las características de cada voz, tratada en el capítulo anterior del ciclo) y no llevar nada concreto para cantar es un error frecuente. Hay directores que usan el primer ensayo solo para contar cuánta gente hay por cuerda y hacer una vocalización. Es preferible llegar con una o dos partituras ya elegidas, ni más ni menos, sobre todo si el ensayo dura dos horas.
La elección de esas partituras depende de la información recogida en Capítulo 2: la prueba de voces: qué registros tiene cada voz, cuántas cuerdas se pueden armar (dos, tres, cuatro), si conviene juntar a todos los varones en una sola cuerda por ser pocos, o trabajar al unísono al principio.
Conviene pensar dos veces antes de empezar con un canon: para muchos grupos es más difícil que un arreglo directo a tres o cuatro voces, porque implica sostener un contrapunto. Si el objetivo final es que el coro cante a tres o cuatro voces, tiene sentido empezar directamente con partituras a esa cantidad de voces: el trabajo tiene un cierre real y los integrantes entienden desde el primer día a qué nivel apunta el director.
Hay dos caminos para organizar los primeros ensayos. El primero es simplemente citar a quienes hicieron la prueba de voces y empezar a trabajar con ese grupo. El segundo es sumar, aunque sea uno o dos cantantes por cuerda, gente que ya cante en otro coro (amigos, compañeros de un coro propio o gente recomendada por otro director) para que funcionen como guía en las primeras sesiones. Esto garantiza un sonido armado desde el arranque, algo muy valioso para quien canta por primera vez y termina el ensayo escuchando que "sonó algo".
El primer ensayo es un momento fundacional, y como en toda organización, lo que se establece ahí marca el resto. Vale la pena definir desde el principio:
Una disciplina de trabajo clara para el desarrollo creativo del ensayo. Pautas de asistencia: cuántos ensayos mensuales hay, cuántas ausencias se toleran y con qué justificación. Tomar asistencia y llevar un registro. El sonido ideal que se busca (grande o chico) y cómo se les va a pedir que canten. El ritmo propio de ensayo del director, más o menos ansioso, más o menos rápido, para que el grupo se vaya haciendo una idea de qué esperar.
Mientras se trabaja esa primera partitura conviene poner atención en detalles que después sirven para elegir el repertorio, tema que se desarrolla en detalle en Capítulo 4: El repertorio: qué cuerdas aprenden más rápido, qué problemas de afinación aparecen, quién canta más fuerte o más suave, qué cuerdas tienen buenos agudos o buenos graves. Esa información, generalizada por cuerda, es la base para decidir qué tipo de arreglos convienen a ese coro en particular.
La organización de la comunicación interna, tema que se retoma con más detalle en Capítulo 5: La gestión, también empieza en el primer ensayo. Antes de terminar, en algún descanso, conviene pedir a cada integrante sus datos de contacto: teléfono, email y la red social que más usa, como mínimo. Esa lista sirve tanto para el grupo que arrancó como para una eventual lista de espera, si quedó gente afuera de la prueba de voces: si alguien deja el coro durante el año, esa lista permite reemplazarlo rápido.
Tomar fotos de los momentos importantes, empezando por el primer ensayo, sirve tanto para compartir entre los integrantes como registro histórico: con el tiempo, esas fotos son las que se usan para festejar aniversarios del coro. También conviene planificar un encuentro social cercano a los primeros ensayos, un espacio donde el grupo se conozca entre sí y con el director de manera más personal. El coro funciona mejor desde lo musical cuando funciona bien desde lo humano.
Toda esta información, la que surge del primer ensayo y de la prueba de voces, es la que después permite armar el repertorio del resto del año y planificar la gestión y la primera actuación del coro.
Capítulo 1: El proyecto · Capítulo 3: el primer ensayo · Capítulo 6: La primera actuación
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