El entrenamiento auditivo para coreutas es la práctica de reconocer de oído lo que suena —intervalos, acordes, ritmos— para poder cantarlo en el lugar justo dentro del conjunto. No es técnica vocal: un coreuta puede tener la voz bien colocada y aun así perder su nota cuando entra la cuerda de al lado. Esta es una clase completa del Entrenamiento Auditivo para Coreutas, el curso de Gus Espada, director de coro, abierta para que la escuches antes de suscribirte.
Es la clase 2, «Sonidos simultáneos», grabada en septiembre de 2022. Sonidos simultáneos son los que suenan al mismo tiempo: cuando cada cuerda canta su parte, las sopranos, las contraltos, los tenores y los bajos superponen sus notas y forman una polifonía. En un coro a cuatro voces suenan cuatro notas a la vez; con divisi, en un arreglo a ocho voces, pueden ser ocho.
La clase tiene dos ejercicios. En el primero suenan grupos de dos, tres o cuatro notas juntas, cada grupo tres veces, y la consigna es anotar en un papel cuántas notas escuchaste. En el segundo vuelven a sonar notas superpuestas y hay que cantar la más grave y la más aguda; después las toco por separado para que corrijas vos.
Se empieza por los extremos porque el oído capta primero la nota más grave y la más aguda de un acorde, y las del medio se pierden. Es el primer paso para escuchar un acorde entero mientras cantás tu propia nota, que es lo que hace falta cuando el director frena el ensayo para afinar un pasaje.
Muchos problemas que en el ensayo parecen de técnica vocal son de discriminación auditiva, que es la capacidad de distinguir un sonido de otro: si es más agudo o más grave, si dura más o menos, si suena solo o junto con otros. Un cantante que no logra repetir una melodía después de escucharla, que no empasta con su cuerda o que se desafina cuando cantan las otras voces casi nunca tiene un problema de voz. Lo que le falta es oír con precisión lo que pasa alrededor.
El criterio para separar un problema del otro es dónde está la falla: en producir el sonido o en percibirlo. La técnica vocal se ocupa de cómo se produce: respiración, emisión, registro, resistencia. La discriminación auditiva, de cómo se percibe y se compara: si el cantante nota que se fue de la afinación, si distingue su nota de la del compañero, si ajusta su voz a la de su cuerda. Cuando el cantante se da cuenta de que desafina y no logra corregirlo, el trabajo es vocal. Cuando no se da cuenta, es auditivo, y mandarlo a clases de canto —lo que hacen muchos directores en ese caso— no lo resuelve. Para lo auditivo, además, hay pocas opciones: los talleres de audioperceptiva —así se llaman en Argentina las clases prácticas de lenguaje musical— no se dan en todos lados, y los profesores de audioperceptiva suelen recomendarles a sus alumnos con esas dificultades que canten en un coro. El camino está al revés.
Independencia. El coreuta que reconoce los intervalos encuentra su nota de entrada sin esperar a que el piano o el compañero de al lado se la den, y la sostiene cuando las otras voces se mueven.
Afinación del conjunto. Un coro se desafina de a poco, cuando varios cantantes no perciben que cambió la distancia entre su nota y la de la cuerda vecina. Entre un acorde mayor y uno menor cambia una sola nota, la tercera, medio tono hacia arriba o hacia abajo: quien distingue esa diferencia de oído se da cuenta solo de cuál es la nota que se movió.
Empaste y equilibrio. Para empastar hay que escuchar a la propia cuerda mientras se canta, y para equilibrar las voces hay que escuchar a las demás. Las dos cosas dependen del oído antes que de la voz.
Los directores tenemos ejercicios para el ensayo: el eco, en el que el director canta o palmea un motivo y el coro lo repite; la audición interna, que es pensar una nota antes de cantarla; el reconocimiento de acordes mayores y menores. Funcionan, pero el ensayo dura lo que dura y la práctica que hace falta es diaria e individual. Citar a cada cantante a un ensayo parcial tampoco garantiza que practique en su casa. Por eso armé el Entrenamiento Auditivo para Coreutas: clases de audio de menos de diez minutos, una por semana, cada una con un tema y al menos un ejercicio.
Son los mismos ejercicios que funcionan en el ensayo, hechos para una persona sola con el celular. El eco rítmico está en «Ecos rítmicos» (clase 55): suena un ritmo, se repite con palmas y la página marca qué golpes cayeron a tiempo. El eco melódico, repetir con la voz lo que se acaba de escuchar, se trabaja en las clases de intervalos: suena el ejemplo, se cantan las dos notas con el micrófono abierto, en la altura que le quede cómoda a cada voz, y la página mide si la distancia entre ellas salió afinada. La cuarta justa es el intervalo del «chan-chan» con que terminan los tangos (clase 7), y la sexta mayor, el de las dos primeras notas del Brindis de La Traviata, de Verdi (clase 25).
La audición interna y el reconocimiento armónico se juntan en «Cantar los acordes» (clase 20). Se imagina una nota cualquiera, se canta la escala desde ella y después solo la primera, la tercera y la quinta, imaginando las notas de en medio sin cantarlas. Esas tres notas son las de un acorde: un coro no puede cantar un acorde con una sola voz, pero cantar sus notas por separado y en orden es lo que permite reconocerlo cuando suena junto. La tercera es la nota que distingue un acorde mayor de uno menor, y tiene su propia clase con ejercicio cantado (clase 13), igual que la quinta justa (clase 16). En «Acordes mayores y menores» (clase 5) se escuchan acordes, se marca cuál es cuál y la página corrige en el momento. Ninguna clase pide saber leer música.
Cómo aplica un director estos ejercicios con todo el coro —el eco, la audición interna, el trabajo sobre los acordes— se enseña en dos cursos de gusespada.com. «Es lo que hay. Fundamentos de técnica de ensayo» trata el ensayo como un lugar con valor propio, donde se prueba, se descarta y se aprende, y no solo como la preparación del concierto. «Al fondo hay lugar» reúne treinta recursos —juegos, ejercicios cantados y actividades de preparación— para que los minutos de vocalización trabajen algo más que la voz.
El curso empezó el 5 de septiembre de 2022 como un audio semanal que mandaba por WhatsApp a un grupo de coreutas. Hoy tiene más de cincuenta clases en eacoreutas.com, ordenadas por melodía, armonía, ritmo y partituras, y se puede empezar por cualquiera. Al coreuta que no lee música le sirve para dejar de depender del compañero de al lado; al director, para que sus cantantes lleguen al ensayo con el oído trabajado. Cómo se entrena el oído para cantar en un coro, paso a paso, está en esta entrada.
El curso completo de entrenamiento auditivo para coreutas está en eacoreutas.com, el otro sitio de Gus Espada.
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