Epìsodio #150 La canción coral como síntesis emergente de nuestra identidad- con Monica Pacheco


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Mónica Pacheco, de Mendoza, Argentina, escribió en 2007 un artículo llamado "La canción coral como síntesis emergente de nuestra identidad". Gus Espada la invitó a repasarlo años después para ver qué sigue vigente y qué cambió.

Música académica y música popular: una división que ya no cierra

Mónica cuenta que al releer el artículo sintió que el contexto cambió mucho: hoy la mayoría de los directores corales ya maneja con más soltura la idea de que esa frontera entre lo académico y lo popular es artificial. En 2007, dice, todavía pesaba mucho la "receta de la academia": una primera parte del concierto con repertorio académico y una segunda con arreglos populares, como si fueran dos mundos separados.

Para Mónica esa separación tiene que ver con centros hegemónicos que sostienen y cristalizan ciertos campos —ella menciona el caso de su universidad, donde las carreras de música popular y música académica están separadas y el canto coral quedó como el único espacio donde conviven Bach y compositores populares. Gus suma el ejemplo de una carrera de composición con orientación en música popular, con egresados que componen música que es a la vez académica y popular: la contradicción, dice, está en las categorías mismas, no en la música.

Mónica insiste en un punto: lo popular no tiene por qué ser sinónimo de masivo o mediatizado. Una obra puede ser popular sin ser masiva, así como compositores "académicos" como Brahms, Mendelssohn o Chopin tomaron todo el tiempo elementos de la música popular de su época.

La palabra "arreglo" y el problema de la valoración

Gus le pregunta a Mónica si las categorías aplican también a la interpretación de una obra, no solo a la obra en sí. Ahí aparece una de las ideas centrales de la charla: para Mónica, el coro como formación (sopranos, contraltos, tenores, bajos) es en sí mismo un dispositivo académico y europeo, así que cuando un coro toma una melodía popular —ella pone el ejemplo de una bagualera cantando una monodía con su caja en los valles calchaquíes— y la convierte en polifonía, no está "arreglando" nada: está resignificando.

Por eso a Mónica no le gusta del todo la palabra "arreglo": la asocia a poner en regla algo que está roto, cuando la música popular no está rota ni necesita las reglas de la academia para valer. Prefiere hablar de resignificación: un coro con su propio orgánico le da un nuevo significado a una obra porque quiere cantarla, no porque la esté corrigiendo. Gus matiza: la palabra "arreglo" también se usa en sentido de embellecer, como un arreglo floral, sin connotación negativa necesariamente — coincide en que lo importante es usar las palabras con conciencia de lo que implican.

Mónica cuenta que por esta misma razón, cuando sintió que corría el riesgo de "arruinar" las tonadas espontáneas que escuchaba cantar a trabajadores rurales en una zona de viñas de Mendoza, prefirió componer una obra nueva con aire de tonada en vez de intervenir directamente esa música: la Tonada de Bermejo.

También marca una diferencia de funcionalidad: esas tonadas se cantan en un contexto lúdico y compartido, no en un escenario para que un público las aplauda. Cuando un coro lleva esa música a un concierto la está resignificando y cambiando su función, y el problema no es hacerlo sino creer que al pasar por el filtro académico esa música "vale más" que en su contexto original.

Los silencios en la música

Mónica extiende la reflexión a lo que llama los silencios: la música afroamericana, por ejemplo, no figura en los diccionarios de música que ella cita en su artículo, a pesar de que existen registros históricos de prohibiciones que describían esa música con adjetivos despectivos. Para ella eso invisibiliza voces —así como las voces de las mujeres— que fueron silenciadas durante siglos, y cree que ya es momento de que esas clasificaciones aparezcan en los diccionarios de música.

Sobre la música anónima folklórica, Mónica aclara que "anónimo" no significa que no tenga autor: significa que tiene muchísimos autores, una comunidad entera que sostuvo esa música durante generaciones. Por eso prefiere decir que una obra pertenece a una comunidad en particular antes que dejarla como simplemente "anónima".

El aporte de los coros

Al cierre, Gus le pregunta a Mónica qué agregaría hoy a su artículo. Ella responde que destacaría algo que no vio con tanta claridad en 2007: los coros se adelantaron mucho a otros ámbitos musicales en integrar repertorio popular y folklórico a sus programas, algo que orquestas sinfónicas y otros formatos recién empezaron a explorar más recientemente. Para Mónica, eso merece un reconocimiento explícito a quienes dirigen coros.

La charla sirve para pensar con más cuidado cómo se nombra el repertorio de un coro: qué se llama arreglo, qué se llama popular, y de quién es en realidad la música que se sube a un escenario.

Enlace al episodio de Gus Espada Escucha "La canción coral como síntesis emergente de nuestra identidad - con Mónica Pacheco" en Spotify