Tiene futuro la actividad coral post pandemia?


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Cuando cantar en grupo empezó a aparecer en las noticias como una actividad de riesgo, la pregunta que se hacían todos los directores de coro era la misma: ¿esto tiene vuelta atrás? Eduardo Notrica, director argentino de Buenos Aires radicado en Italia desde 2003, venía trabajando desde hacía años con una herramienta que, sin buscarlo, resultó clave para sostener a sus coros durante los meses de aislamiento.

Una plataforma pensada antes de la pandemia

En 2014 Notrica creó Spazio Corale, un sitio que reunía a los coros que dirigía en Roma (llegó a tener seis, y en el momento de esta charla tenía tres activos y uno en formación). La plataforma cumplía una doble función: hacia afuera, difundía las actividades de cada grupo con fotos y videos; hacia adentro, ofrecía a los cantantes un área privada con foros, materiales para descargar y una vía de comunicación permanente. Esa estructura, pensada originalmente para coros amateurs sin personal administrativo propio, terminó siendo el sostén que permitió pasar a trabajar a distancia en apenas una semana.

Qué hizo cuando se cortaron los ensayos presenciales

Notrica concentró el trabajo en apreciación musical y en el análisis del repertorio que los coros ya tenían entre manos: ritmo, sintaxis, armonía, centro tonal, textura. Armó fichas de estudio, hizo ensayos por cuerda y, cada semana, invitó a un especialista distinto a dar una charla virtual a sus cantantes. Con el tiempo empezó a pedirles a los propios cantantes que prepararan un tema para exponer ante el grupo: hubo trabajos sobre Palestrina, sobre la relación entre texto y música, sobre la obra coral de Kodály y sobre cierto tipo de coralidad en Elgar. También les pidió que grabaran sus partes para poder darles una devolución, algo que reconoce que funcionó de manera desigual según el grupo.

Un detalle que decidió no incorporar fue el video coral virtual, esos montajes donde cada cantante graba su parte por separado y después se ensamblan. No lo critica ni juzga a quienes lo hicieron, pero le pareció un esfuerzo demasiado grande para un resultado que, según él, se agota rápido: solo le interesa a quien participó y a poco más. Cuando algún colega con quien compartía repertorio se lo propuso, prefirió sumar a sus cantantes a esos proyectos ajenos antes que organizar uno propio.

Las cartas mensuales

Además de una newsletter semanal —con chistes al principio, después con reflexiones y homenajes a los conciertos cancelados— Notrica empezó a escribir una carta mensual dirigida a los cantantes, contándoles en qué momento estaba el grupo y qué le gustaría hacer. Prefería reservar los encuentros virtuales, cortos, para el trabajo concreto, y dejar el contacto más personal para que cada uno lo leyera a solas. Algunos respondían con otra carta; otros simplemente la leían. Para él, esa asistencia desigual —gente que grababa pero no se conectaba, gente que se conectaba pero no grababa— no era un problema personal sino una respuesta social frente a una situación que nadie había podido prever.

Dos testimonios desde España

Antes de la entrevista se leyeron dos correos de oyentes. Andrea, que toca el piano en un coro amateur de una sociedad musical, contó que llevaban tres meses ensayando online y que no se preveía volver a lo presencial hasta septiembre, cuando arrancaba el curso escolar. Marisol, colombiana radicada hace quince años en Barcelona y cantante de un coro catalán, compartió un video grabado en confinamiento durante abril y mayo, llamado La Ventana (La Finestra en catalán), y contó que la federación catalana de entidades corales ya estaba organizando encuentros entre directores para discutir en qué condiciones sanitarias podría retomarse la actividad.

¿Cantar es peligroso?

Durante esos meses circularon estudios y notas periodísticas tratando de responder esa pregunta desde ángulos distintos. Un análisis de la Filarmónica de Viena consideraba casi imposible el riesgo de contagio en el escenario https://scherzo.es/un-estudio-de-la-filarmonica-de-viena-ve-casi-imposible-el-riesgo-de-contagio-en-el-escenario/, mientras que un trabajo publicado por una asociación de bandas de música intentaba estimar el riesgo de infección propio de la actividad musical https://www.nuestrasbandasdemusica.com/noticias/noticias-nbm/sociedades-musicales/13897-estimacion-del-riesgo-de-infeccion-por-coronavirus-en-el-ambito-de-la-musica.html. Del lado más duro estaba el caso, muy citado en ese momento, de un coro de Estados Unidos que quiso cancelar un ensayo y terminó con dos muertos y 45 contagiados https://www.clarin.com/internacional/estados-unidos/coronavirus-coro-quiso-cancelar-ensayo-fatal-2-muertos-45-infectados_0_c_-H5AJkv.html, episodio que también investigó The Guardian al preguntarse si cantar juntos había propagado el virus en cuatro coros https://www.theguardian.com/world/2020/may/17/did-singing-together-spread-coronavirus-to-four-choirs. En España la prensa registró tanto situaciones extremas —como el funeral que ofreció la catedral de Sevilla por las víctimas de la pandemia https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-catedral-sevilla-celebra-jueves-funeral-victimas-pandemia-coronavirus-202006040729_noticia.html— como los primeros pasos hacia la reapertura: un protocolo pensado para que los músicos volvieran al escenario se probó en Rosario https://www.rosario3.com/informaciongeneral/Primer-protocolo-para-que-los-musicos-vuelvan-al-escenario-y-prueba-piloto-en-Rosario-20200514-0054.html, y en Cataluña se discutía cómo debía ser ese regreso https://www.larazon.es/cataluna/20200517/gc7kv63ao5db5hqnj6xs2vue4i.html. Una nota de La Voz resumía la idea que atravesaba a toda la actividad en vivo en ese momento: los shows iban a volver, pero con hábitos nuevos https://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/shows-regresaran-con-nuevos-habitos.

La cuarentena también obligó a muchos cantantes a depender menos del director para aprender su parte, algo que conviene trabajar de forma metódica más allá de cualquier emergencia https://gusespada.com/independencia-practica-coral/. Y para quienes quieran meterle mano a la improvisación armónica con su coro, el Curso de arreglos de oído aborda cómo armar una segunda voz por terceras paralelas y aplicar principios básicos de improvisación con un solista.

Para cualquier director que haya pasado por una situación parecida, la experiencia de Notrica deja una idea concreta: la plataforma o la herramienta que se usa para sostener el contacto importa menos que la decisión de mantener vivo un espacio de trabajo real, aunque sea acotado, mientras dure la incertidumbre sobre cuándo se puede volver a cantar junto.