Independencia y automatismos para dirigir y clases de práctica coral


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Un coro vocacional, formado en su mayoría por personas que no leen música, puede de todos modos aprender muchísimo sobre lenguaje musical sin que el director tenga que dar clases aparte de los ensayos. La clave está en la actitud: si se da por sentado que "esta gente no sabe música y nunca va a aprender", el ensayo se llena de indicaciones vagas como "canten con más volumen" o "bajen ahí". Si en cambio se confía en que el coro puede incorporar conceptos mientras canta, alcanza con ensayar usando el vocabulario técnico correspondiente: hablar de compases, de levare, de staccato, de indicaciones de dinámica y de expresión. Al principio algunos se van a mirar entre sí sin entender, otros van a preguntar qué significa tal palabra, y ahí se explica en dos minutos, sin dar cátedra. Con el tiempo, todo el coro termina reconociendo sistemas, pentagramas propios y ajenos, entradas, silencios, texturas y hasta nociones de consonancia y disonancia, solo por venir a ensayar una o dos veces por semana.

Identificar dónde está el problema

Antes de insistir con un pasaje que no sale, conviene diagnosticar si la dificultad es melódica, rítmica o armónica, porque las tácticas para cada caso son distintas.

Problemas melódicos: cuidar siempre que los cantantes no pierdan la relajación, porque la tensión adquirida al leer genera desafinación difícil de sacar después. Una buena táctica es quitar el ritmo y la armonía y hacer cantar la melodía nota por nota, bien lento o incluso con calderones, para resolver los intervalos problemáticos. Si el problema es que la parte resulta muy aguda, se puede empezar cantándola una octava abajo y subirla de a poco hasta la altura original. Cuando el lenguaje armónico de la obra es complejo, en cambio, quitar la armonía puede ser contraproducente: ahí conviene sostener acordes estáticos con las otras voces (o con un piano o guitarra) para que la melodía tenga un contexto que la haga tener sentido. También ayuda anticipar, en las vocalizaciones de ensayos previos, los motivos melódicos difíciles que se detectaron al analizar la partitura.

Problemas rítmicos: probar primero con ritmo y texto solamente, sin melodía ni armonía. Si no funciona, recurrir al cuerpo: palmas, pie, o marcar el pulso con los dedos mientras se dice el ritmo. Incluso puede servir trabajar una célula rítmica difícil con una palabra inventada que no tenga nada que ver con el texto, y recién después volver al texto original. Probar recursos nuevos, aunque el coro mire raro al director, es la forma de ir ampliando la propia caja de herramientas de ensayo.

Problemas armónicos: usar un instrumento armónico para resolver el pasaje complicado nota por nota; hacer escuchar con anticipación una grabación de la obra; trabajar la armonía con calderones o de forma muy lenta, animando al coro a escucharse entre sí (algo que, además, suele disfrutarse cuando el acorde finalmente suena bien afinado); y preparar vocalizaciones a varias voces con el tipo de armonía de la obra que se va a llevar.

Trabajar por secciones, no por obras

Si dos o tres recursos no dan resultado en un mismo lugar de la partitura, conviene cambiar de sección de trabajo, no de obra. Repetir incesantemente un pasaje que no sale suele empeorar las cosas y hacer que el coro le agarre "idea" a ese fragmento. A veces alcanza con dejarlo para el próximo ensayo y confiar en el proceso de maduración de los propios cantantes. Para practicar este tipo de trabajo por tramos cortos pueden servir materiales pensados específicamente para eso, como los Arreglos de 15 compases de la biblioteca.

El desafío de grabar el coro a distancia

En los ensayos por videollamada, durante los momentos en que los coros no podían juntarse presencialmente, este trabajo de precisión se volvió todavía más importante: recibir diez audios de diez integrantes de una misma cuerda, cada uno con una imprecisión ligeramente distinta, y tener que sincronizarlos para armar un video con cuadraditos, es una tarea enorme. Cuantas menos imprecisiones traiga cada cantante, más simple resulta después ese trabajo de edición. Para esas grabaciones a distancia, herramientas como https://play.google.com/store/apps/details?id=com.hecorat.acapella&hl=es_419 pueden facilitar el proceso.

Otros recursos relacionados

Cuando una parte resulta demasiado difícil para el nivel del coro, también puede ser útil recurrir a técnicas de adaptaciones que simplifiquen el arreglo sin perder su sentido musical. Y para quien quiera repasar cómo modificar una progresión armónica o resolver rearmonizaciones, el Curso Básico de Armonía II desarrolla esos conceptos con más profundidad. Quien esté preparando un curso propio de lectura musical para cantantes puede encontrar ideas afines en esta entrevista: https://open.spotify.com/episode/0fVT5jsdrlCGtTENYbHjGd?si=cz–wVBlSFS14hLGqPuSSw. Y en gusespada.com/biblioteca hay cientos de arreglos disponibles para poner en práctica todas estas tácticas de ensayo.

En definitiva, cuanta más seguridad tenga cada integrante en su propia parte, más rápido y más sólido va a ser el aprendizaje del repertorio, y más agradable la dinámica del ensayo: menos momentos de estancamiento y más momentos donde el coro efectivamente resuelve lo que está cantando.