Recordando a Mario Videla- con Néstor Andrenacci


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Antes de que empiece la charla propiamente dicha sobre Mario Videla, vale mencionar que esta temporada de Dirección Coral Online contó con el aval de Adicora. Quienes todavía no estaban asociados podían sumarse completando el formulario correspondiente https://www.dopplerpages.com/gusespada-D9EA4/Form6-62234.

Un primer contacto con la música

Gus abre la charla con una anécdota personal: aprendió flauta dulce con el método de Mario Videla, "Iniciación a la flauta dulce", cuando tuvo que adelantar un año escolar. Recuerda el libro como algo muy fluido, con una lógica que le permitía aprender a tocar y a leer música al mismo tiempo. Dice que, sin haber conocido nunca a Videla en persona, siente que parte de su vocación por la dirección coral se la debe a ese primer contacto con la música.

Casi cuarenta años de trabajo compartido

Néstor Andrenacci cuenta que conoció a Mario Videla a fines de los 60 o comienzos de los 70, cuando cantaba en el Coro de Arquitectura dirigido por Antonio Russo. Más adelante, Videla organizó festivales musicales en Buenos Aires y lo convocó, junto con su Grupo de Canto Coral, para cantar en los conciertos que armaba en la Academia Bach. Desde 1986 trabajaron de manera casi ininterrumpida, entre tres y cuatro veces por año: calcula que cantaron más de cien cantatas, además del Oratorio de Navidad, el Oratorio de Pascua, la Pasión según San Juan y la Pasión según San Mateo. El último concierto en el que Videla estuvo presente, ya como público, fue con un motete de Bach; Néstor recuerda haber podido agradecerle en esa ocasión todo lo aprendido junto a él.

Un pedagogo con un estilo particular

Según Néstor, Videla tenía una vocación pedagógica muy fuerte y una manera propia de ejercerla: en los conciertos de la Academia Bach tomaba una cantata o un oratorio y lo explicaba al público con palabras sencillas y directas, contando detalles de la composición y de la vida de Bach. Tenía seguidores que iban concierto tras concierto. Además, siempre proponía que el público cantara un coral, algo que Néstor destaca como valioso en auditorios argentinos más bien tímidos para mostrar la voz. Ese mismo costado pedagógico aparecía en los ensayos: Videla explicaba siempre las razones de sus decisiones y el contexto de cada obra, lo que hacía que los cantantes se sintieran parte del proceso.

Generosidad y organización

Néstor lo describe también como un productor extraordinario: todo estaba siempre en su lugar, desde el programa hasta la puntualidad de los ensayos. Y lo recuerda como una persona muy generosa: le facilitó material de orquesta completo cuando dirigió la Pasión según San Juan, y le prestó desinteresadamente un pequeño órgano italiano de sonido barroco cada vez que lo necesitó.

Sobre la dinámica de trabajo, Néstor explica que Videla llamaba al comienzo de cada temporada para proponer el repertorio —muchas veces obras de Bach, pero también de Händel, Vivaldi o Zelenka—, y que si estaba de acuerdo, él preparaba el material con su coro antes de los ensayos conjuntos con instrumentos. Los conciertos solían hacerse los sábados a las 18 horas en una iglesia metodista, y se convirtieron en un hábito muy disfrutado tanto por los cantantes como por Néstor.

Este episodio se grabó a partir de un artículo publicado en el anuario 2014 de Adicora: una entrevista que Ricardo Steinleger, de Tucumán, le hizo a Mario Videla sobre su relación con la obra de Bach. Quien quiera leerla puede descargarla en PDF https://1drv.ms/b/s!AhY9XomXNGAxg_gME7rJ-PwT17FSOg?e=5D4hsA.

Un paréntesis: Carlos Hilo y Guastavino

Gus retoma una entrevista anterior del ciclo, a un director conocido por divulgar la obra de Carlos Guastavino. Cuenta que ese director era especialista en música renacentista europea, viajó a Francia para estudiarla y terminó recibiendo la ciudadanía francesa por su trabajo allí.

Néstor agrega que lo conoció antes de ese viaje, cuando dirigía el coro de la Facultad de Filosofía y Letras, formado originalmente por otro director al que sucedió. En esa época hacían mucha música renacentista francesa e inglesa, con mucha sensibilidad. Según Néstor, fue en Francia donde este director tomó contacto con la obra de Guastavino y empezó a valorizarla; al volver a la Argentina mantuvo con el compositor una relación muy estrecha, al punto de que Guastavino —que había dejado de componer— volvió a escribir obras para su conjunto. Néstor remarca que Guastavino no era una persona que valorara fácilmente a los intérpretes de su música, pero en este caso sí lo hacía.

El legado de Mario Videla

Al cierre, Néstor reflexiona sobre lo que significó Videla para la música argentina. Dice que no conoce a nadie que, al preguntarle por él, no valore su trabajo, aunque no puede asegurar que haya recibido el reconocimiento institucional que merecía. Lo recuerda como un organizador formidable cuya tarea de difusión de la obra de Bach acercó a mucha gente a esa música, siempre con amor y cuidado en los detalles. Personalmente dice haber aprendido mucho de su trabajo como productor y de esa forma "amorosa" con la que armaba cada concierto.

Néstor recuerda además que Videla viajaba mucho para dar clases, incluso a lugares como General Roca, y que era salteño, algo que —dice— poca gente sabe. Destaca su manera de enganchar al público con la emoción de la música como algo fantástico y determinante en el panorama musical argentino.

Para quienes dirigen coros, esta charla deja un doble legado: el de un método pedagógico capaz de formar músicos desde la infancia, y el de una manera de trabajar —organizada, generosa y siempre dispuesta a explicar el contexto de cada obra— que sigue siendo un modelo posible para cualquier ensayo.

Quienes quisieran sumarse a Adicora podían completar la ficha de inscripción o acceder directamente a la página https://adicora.org/pagos2/ficha-de-inscripcion/. Y quien quiera apoyar la producción de este podcast puede invitar un cafecito https://cafecito.app/gusespada.