Técnica de dirección coral: entradas con el brazo no dominante


Técnica de dirección
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¿Cómo se le da la entrada a una cuerda sin dejar de marcar el compás para el resto del coro? La respuesta está en la independencia de brazos: mientras el brazo dominante sigue marcando (los pulsos del compás), el brazo no dominante queda libre para preparar y dar entradas puntuales.

Esto no es imprescindible en cualquier coro. Si los cantantes no leen música, no necesitan saber en qué momento exacto del compás están; les alcanza con ver la entrada. Pero cuando hay partituras que exigen ubicarse con precisión en el compás —o cuando el coro toca junto con instrumentos— es fundamental que el director mantenga el compás visible en todo momento con un brazo mientras da entradas con el otro.

Este ejercicio da por sentado cierto trabajo previo: la postura inicial Técnica de Dirección: la postura inicial, el manejo de los planos horizontal y vertical técnica de dirección: plano horizontal y vertical y, sobre todo, los ejercicios de independencia de brazos Técnica de Dirección: Independencia de brazos, que es la capacidad de que cada brazo haga un movimiento distinto sin depender del otro. También conviene tener presente cómo se trabajan las entradas y los cortes en general Técnica de Dirección: Entradas y cortes y su contracara: dar entradas con el brazo dominante Técnica de Dirección: brazo dominante mientras el otro hace otra cosa Técnica de Dirección Coral: entradas con el brazo dominante.

El levare, paso a paso

El levare es el movimiento preparatorio que anticipa una entrada: siempre va un tiempo antes del tiempo en que efectivamente entra la cuerda, y nunca requiere ningún movimiento previo que lo anuncie. Si la entrada es en el primer tiempo de un compás de cuatro, el levare va en el cuarto tiempo. Si la entrada es en el tercer tiempo, el levare va en el segundo.

Un error frecuente es el doble levare: mover la mano un tiempo antes de lo debido genera confusión, porque parte del coro puede interpretar ese primer movimiento como la señal de entrada. El levare tiene que ser un único gesto claro, inmediatamente antes de la entrada.

La entrada, además, no es solo un gesto de la mano: se acompaña con la mirada dirigida a la cuerda que va a entrar (si hay tiempo, incluso un pulso antes del levare), con el movimiento de cabeza y cuerpo, y con la respiración. Esa respiración tiene que ser costo-diafragmática y silenciosa, la misma que se les pide a los cantantes en las vocalizaciones y en el repertorio: si el director respira haciendo ruido, induce tensión en el coro y les impide tomar todo el aire que necesitan, por más fuerte o staccato que sea la entrada que se busca.

Cómo practicar

Un ejercicio simple para empezar: ubicar en la imaginación una silla para cada cuerda (sopranos, contraltos, tenores, bajos) y darles entradas una por una mientras el otro brazo marca un compás fijo. Conviene practicar primero con gestos neutros, sin copiar los de ningún director en particular, porque cada cuerpo se expresa distinto y cada director tiene que desarrollar su propio gesto a partir de los criterios, no de la imitación.

La progresión recomendada es trabajar la entrada en cada tiempo del compás, empezando por compases simples y avanzando en complejidad: en 2/4, con la entrada en el primer tiempo y luego en el segundo; en 3/4, probando la entrada en cada uno de los tres tiempos; en 4/4, en cada uno de los cuatro. Después conviene repetir la misma progresión en compases de subdivisión compuesta, como 12/8: los gestos son los mismos, solo cambia la subdivisión interna de cada tiempo.

Una vez mecanizada la entrada en compases sueltos, el paso siguiente es aplicarla sobre partituras reales, dando las entradas marcadas en distintos puntos de la obra y variando la mirada según dónde esté ubicada cada cuerda en el semicírculo del coro.

Suspensión y entradas atéticas

Un concepto relacionado, que conviene ir incorporando de a poco una vez dominado este ejercicio, es la suspensión La suspensión. También aparecen en el repertorio entradas atéticas: entradas que no caen sobre el tiempo fuerte sino después de un silencio en ese tiempo, por ejemplo cuando varias voces entran con un silencio de corchea en el primer tiempo y solo una entra directamente en el tiempo fuerte. El criterio de anticipar con levare, mirada y respiración es el mismo, aunque el punto exacto de la entrada cambie.

Como toda técnica gestual, esto se resuelve mecanizando frente al espejo, practicando mucho hasta que los movimientos dejen de sentirse artificiales. Una vez naturalizados, esos gestos dejan de ser algo que el director "hace" y pasan a ser una herramienta real para comunicarse con el coro. Para seguir incorporando esa naturalidad en el día a día sirven los ejercicios cotidianos de independencia de brazos ejercicios cotidianos de independencia de brazos, y quien quiera repasar el marco general de esta serie sobre técnica gestual puede volver al primer artículo del ciclo Ciclo “Esenciales de la Dirección Coral”- #1: la técnica de dirección. El desarrollo completo de esta clase, con la progresión ejercicio por ejercicio y su aplicación sobre partituras del repertorio, está en el Curso de Técnica de Dirección coral II Curso de Técnica de Dirección coral II.

Dominar esta independencia entre el brazo que marca el compás y el que da la entrada le permite al director trabajar con coros que leen música y con formaciones que incluyen instrumentos, sin perder nunca la referencia del pulso mientras atiende entradas puntuales de cada cuerda.