Recomendaciones de Eric Ericson para ensayar una obra


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Cuando un coro se enfrenta por primera vez a una obra nueva, ¿por dónde conviene empezar? Eric Ericson, director de coro sueco, dedica un capítulo de su libro "Choral Conducting" a esta pregunta, y acá se repasa la parte que llama "el primer ensayo". La entrada anterior de esta serie trataba la preparación previa que el director tiene que hacer antes de pararse frente al coro: Recomendaciones de Eric Ericson para estudiar una obra.

Dar una impresión completa de la obra

Antes de meterse en los detalles, Ericson insiste en que el coro tenga una idea musicalmente convincente de la pieza entera: contar algo del compositor, del estilo, del significado del texto, o incluso llevar una grabación o hacer que un pianista toque la parte completa. La idea es que quien canta sepa hacia dónde va antes de empezar a resolver los problemas técnicos.

Separar las dificultades: texto, melodía, ritmo

Uno de los principios centrales de la técnica de ensayo es no atacar todo junto. Ericson propone primero leer el texto de forma rítmica y casi susurrada (para no forzar la voz, porque solemos cantar mejor de lo que hablamos), después cantar ese mismo texto sobre una sola nota de recitación, y recién ahí sumar la melodía completa cantada al unísono en todos los lugares donde aparece.

También sugiere, cuando sea posible, hacer cantar la melodía sin texto y sin acompañamiento, usando sílabas como "no" o "mu" si el carácter es legato, o "vo" si es rítmico. La lógica es simple: si nunca se le da al coro la chance de leer sin apoyo instrumental, nunca va a aprender a leer.

Tempo lento, pulso firme

Para piezas rápidas, Ericson recomienda arrancar directamente en un tempo bien lento en lugar de ir bajando de a poco, así el ojo y el oído pueden concentrarse en cada intervalo. Pero aclara algo importante: lento no significa flojo. El pulso rítmico tiene que mantenerse vivo desde el primer ensayo, porque los descuidos rítmicos iniciales después se manifiestan como falta de disciplina y de sentimiento rítmico en toda la obra.

Para marcar ese pulso sin necesidad de que el coro mire al director (algo difícil en una primera lectura, cuando todos están pendientes del texto), propone recursos suaves como golpecitos ligeros sobre el atril o aplausos apenas perceptibles, evitando el zapateo o los golpes fuertes que terminan matando el sentimiento rítmico.

Cómo ensayar las partes

Si la obra es muy difícil, hay que ensayar las cuerdas por separado, pero sin perder de vista los principios anteriores. También recomienda mantener a todo el coro cantando la mayor parte del tiempo, en lugar de dejar a unos esperando mientras otros aprenden: si una cuerda se traba en un pasaje, puede ser útil que todo el coro cante esa parte juntos, para sostener la energía del ensayo y darle apoyo a quienes tienen dificultad.

Otra herramienta que menciona son los calderones sobre ciertos acordes, para que el coro escuche con calma cómo encaja cada voz dentro de la armonía, algo especialmente útil en pasajes armónicamente complejos. Y agrega que la textura de la obra debería determinar cómo se ensaya: en música contrapuntística conviene trabajar cada parte por separado antes de juntarlas, mientras que en obras homofónicas puede ser útil combinar las partes desde antes, aunque todavía no estén firmes.

El lugar del piano en el ensayo

Ericson advierte que tocar demasiado el piano en un ensayo puede destruir tanto la calidad sonora del coro como su capacidad de leer música, así que recomienda usarlo lo menos posible. Sin embargo, reconoce que hay intervalos difíciles de afinar donde conviene usar el piano como referencia: que el coro escuche cómo debe sonar y después cante sin el instrumento. La condición es que se toque con destreza y mano liviana, para que el piano funcione como chequeo de la propia musicalidad del coro y no como una muleta.

Cantar todos juntos

Una vez ensayadas las partes por separado, Ericson recomienda dejar cantar al coro de forma relajada, rítmica y con un volumen moderado, sin machacar el pulso. Mientras el coro todavía está aprendiendo notas y ritmos, conviene evitar exigir demasiada interpretación o dinámicas finas: eso endurece al cantante y demora el aprendizaje.

También pide no hacer repetir una parte sin explicar el motivo, algo que se relaciona directamente con 12 “mandamientos profanos” de técnica de ensayo. Frente a un error, sugiere detenerse en el primer intervalo defectuoso, nombrarlo y completar la figura cantándola, verificar que quedó corregido antes de seguir, y evitar acumular correcciones para el final: un coro rara vez retiene más de unas pocas indicaciones a la vez, así que hay que elegir con cuidado qué corregir y cuándo.

Estos pasos —separar dificultades, sostener un pulso firme desde el inicio, dosificar el piano y elegir bien qué corregir— son herramientas concretas para cualquier director que quiera aprovechar mejor el tiempo de ensayo, tema que se puede profundizar en Técnica de ensayo.