La cita que abre el episodio es de Michel Serres: cuando alguien tiene un pan y otro un peso y los intercambian, hay equilibrio de mercancía. Pero cuando alguien tiene un conocimiento y lo enseña, al final ambos lo tienen: eso es cultura, no mercancía. La idea sirve de marco para pensar cómo enseñar canto coral cuando el ensayo presencial no era posible.
Durante la pandemia, dirigir un coro vocacional a distancia obligó a resolver un problema concreto: los cantantes aficionados, sin el apoyo de estar físicamente junto a sus compañeros de cuerda, tenían que aprender a escuchar su propia parte sin depender del resto. A ese proceso se lo llama independencia auditiva, y el episodio recorre los distintos escalones que hubo que atravesar para lograrlo.
El primer método para preparar los videos corales fue armar un archivo MIDI de la partitura completa y uno por cada cuerda, que servía tanto para estudiar como de pista de grabación. El inconveniente: el MIDI reproduce melodía y ritmo, pero no la letra. Grabar las partes cantadas exigía una interpretación impecable, algo que no siempre era posible con el equipo de trabajo disponible.
La alternativa fue pasar las partituras a https://es.wikipedia.org/wiki/Vocaloid, un programa de Yamaha que sintetiza voces cantando la letra. Solucionaba el estudio del texto, pero el sonido de esas voces sintéticas es poco musical, y en un coro que aprende de memoria eso es un riesgo. La solución intermedia fue que cada cantante usara el audio sintetizado solo hasta aprender la letra, y luego pasara al MIDI puro. El trabajo de vocalización a distancia, por su parte, tiene sus límites: sobre eso profundiza el curso de preparación vocal a distancia https://gusespada.com/preparacion-vocal-distancia/.
El primer escalón fue simplemente lograr que cada integrante se animara a cantar solo por Zoom, apoyado en su propia pista, frente al resto de su cuerda. En cualquier coro hay cantantes más seguros y otros más dependientes, que suelen apoyarse en el compañero de al lado. Ensayar desde casa hizo imposible esa muleta: cada uno tuvo que aprender a sostenerse únicamente con el audio de referencia.
El siguiente desafío fue la sincronización rítmica. Para ayudar a "pegarse" al tempo se agregaron dos compases de silencio antes de cada pista y se sumó metrónomo al MIDI, dando tiempo a cada cantante para internalizar el pulso antes de entrar.
El metrónomo solo no resolvía todo: en las entradas después de varios compases de silencio, especialmente si eran anacrúsicas, muchos cantantes "adivinaban" el momento de entrar y se generaba desorden. La solución fue pedirles que estudiaran con el MIDI de todas las voces juntas, tomando alguna de las otras partes como guía para ubicar su entrada con precisión.
Para los cantantes que seguían dependiendo únicamente de su propio audio y quedaban siempre un poco atrasados respecto del tempo, se empezó a preparar una devolución: se superponía en un editor de audio la pista de referencia con la grabación de prueba del cantante, y se le devolvía el archivo para que pudiera escuchar con claridad dónde coincidía y dónde no con el tempo.
Resuelto en buena medida el problema rítmico, quedaba el de la afinación que depende de las relaciones armónicas entre las voces, algo que funciona mejor cuando cada cantante escucha a las demás partes mientras canta, algo imposible de repetir con el coro disperso por la ciudad o el país.
La respuesta fue trabajar en dos direcciones. En los ensayos generales (donde se enseñan las partes), después de que cada cuerda aprendía su fragmento se reproducía un audio con dos voces simultáneas para que cada cantante aprendiera a discriminar la propia mientras escuchaba otra. En los ensayos parciales (donde se escucha a cada integrante) se avanzó hacia audios de a tres voces que no incluían la melodía propia del cantante: el audio de las sopranos, por ejemplo, tenía contralto, tenor y bajo, pero no soprano. Cantar la propia parte contra esas tres voces es una versión virtual, muy lejana pero equivalente, de cantar en cuarteto.
El episodio corresponde a un momento en el que el coro no podía reunirse presencialmente y toda la preparación pasaba por Zoom y grabaciones caseras. La escala de pasos descrita —de cantar solo, a sincronizar con el tempo, a escuchar las otras voces mientras se canta— funciona como una hoja de ruta para cualquier director que necesite trabajar la independencia auditiva de sus cantantes, con o sin ensayo presencial disponible. El episodio 14 del podcast https://podnews.net/podcast/1505254435/listen amplía la experiencia de armar este tipo de videos corales en cuarentena.
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