Dirigir un coro no es solo hacer sonar bien la música: también implica sostener una organización que funcione ensayo tras ensayo. Hay cuatro aspectos de la gestión coral que conviene tener siempre presentes: la comunicación, la gestión musical, la gestión artística y la gestión económica o presupuestaria.
La comunicación es el pilar más importante porque atraviesa todo lo demás: define los objetivos artísticos, transmite los valores del grupo y ordena la vida cotidiana del coro. Conviene establecer al menos dos canales diferenciados: uno formal, informativo, y uno informal, para la interacción social entre los coreutas.
El WhatsApp grupal funciona bien para lo informal, pero es poco confiable para comunicar información importante: los mensajes se pierden entre decenas de respuestas. Para eso son mejores una lista de difusión, un canal informativo de WhatsApp o Telegram, o una herramienta de trabajo grupal como Slack, que organiza la conversación por temas y permite subir materiales de estudio, partituras y audios en un solo lugar. El Google Calendar compartido es otro recurso complementario muy útil para mantener actualizada la agenda de todos sin tener que reenviar mensajes constantemente.
Además de la comunicación con el coro, hay que cultivar la comunicación institucional (con la sala de ensayo, la institución a la que pertenece el coro, las salas de concierto), donde el vínculo personal y el correo electrónico —que deja registro escrito de todo— son insustituibles. Y está la comunicación de difusión, que combina medios tradicionales (que funcionan mejor con contacto persona a persona) con redes sociales, para las cuales conviene abrir cuentas del tipo fanpage o empresarial en vez de perfiles personales, así se puede acceder más adelante a la difusión pagada. Este tema se profundiza en el curso Comunicación y liderazgo.
Incluye la organización y el seguimiento de los ensayos (de conjunto, parciales, individuales o extras), el seguimiento vocal de cada cantante y su integración social, sobre todo cuando se incorpora gente nueva. También abarca la preparación anticipada del material de estudio —partes grabadas o archivos MIDI— para poder entregarlo a tiempo cuando empieza la lectura de una obra nueva.
Otro punto es el archivo: organizar y conservar las partituras que el coro ya cantó, con un responsable de repartir y recolectar las copias, para poder reutilizarlas en el futuro. Por último, está la gestión del espacio físico de ensayo: que sea cómodo, con buena iluminación y ventilación, con sillas y atriles suficientes y un lugar previsto para guardar instrumentos si se trabaja con ellos.
Tiene dos caras: organizar eventos propios y participar en eventos de terceros. No siempre hay que esperar la invitación: se puede proponer intercambios, invitar a otros coros a un encuentro para después recibir la invitación de vuelta, y así armar un circuito de actuaciones o compartir un proyecto de repertorio con otro grupo.
Al evaluar cada propuesta conviene mirar tres cosas: que sea pertinente con los objetivos artísticos del coro, que tenga la calidad adecuada —entendida como que el evento le resulte grato al grupo, no como un criterio exclusivo— y que sea viable con los recursos artísticos, económicos y logísticos disponibles. Pensar los proyectos también como herramienta de cohesión social ayuda a mantener motivado al grupo.
Contar con un presupuesto propio, aunque sea pequeño al principio, es clave para que el coro pueda planificar. Conviene trabajar con un año de anticipación: pensar primero los proyectos y recién después construir el presupuesto en función de ellos, en vez de limitar los proyectos al presupuesto existente.
Una vez asignados los recursos, hay que administrarlos siempre pensando en lo que más conviene al proyecto del coro, cuidar la rendición de fondos con la institución y dejar cierta flexibilidad en el diseño del presupuesto para poder reasignarlo si una actividad se modifica o se cae. Hay un curso de herramientas de gestión I dedicado justamente a organizar la agenda con Google Calendar.
Ordenar estos cuatro ejes —comunicación, gestión musical, gestión artística y gestión económica— ayuda a que el coro funcione con menos fricciones y a que el director pueda dedicar más energía a lo artístico. Para comentarios o preguntas sobre estos temas, se puede escribir a gusespada.com/contacto.