Escuchar, pedir, obtener


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Un ensayo eficiente es aquel en el que el director logra lo que se propuso y los cantantes también obtienen lo que el director buscaba, aprovechando al máximo un tiempo que en los coros vocacionales siempre es escaso. Para llegar a eso hace falta técnica de ensayo: un conjunto de herramientas, pasos y criterios para conducir el trabajo con el coro. Sobre qué es exactamente esto puede leerse más en qué es Técnica de ensayo?.

Estas herramientas no vienen en ningún libro. Se construyen con la experiencia, probando recursos hasta encontrar los que funcionan, o estudiándolas en algún curso específico como Técnica de ensayo. Pero además de acumular herramientas, hace falta una actitud reflexiva y autocrítica: poder analizar los propios ensayos con algo de objetividad. Un recurso simple para esto es grabar el ensayo completo con el celular y escucharlo después: cuánto tiempo se habla, de qué se habla, cuánto tiempo el coro está sin cantar y sin recibir ninguna indicación, y cuántas cosas suceden musicalmente que el director no llega a registrar en el momento. Es una experiencia cruel, porque muestra todo sin filtro, pero esa misma crudeza es lo que ayuda a mejorar.

Escuchar

Si el director no escucha lo que realmente está sonando, no hay forma de saber qué trabajar. Pasa más seguido de lo que parece: se dirige completamente concentrado en la imagen sonora que uno tiene en la cabeza, desconectado de lo que el coro produce en realidad, y entonces se escucha afinado lo que está desafinado, empastado lo que no lo está.

Pero también existe el problema inverso: escuchar demasiado. Es común en quienes recién empiezan a dirigir, que registran todo lo que pasa —la entrada despareja, la nota calada de un registro, la duda de otro, la parte que alguien no sabe— al mismo tiempo. El desafío ahí no es escuchar menos, sino aprender a jerarquizar: decidir qué problema conviene trabajar primero y cuáles pueden esperar a otro momento del ensayo, o a otro ensayo directamente. Y hay que hacerlo escuchando de manera consciente, registrando lo que se escucha a medida que pasa, no tratando de reconstruir todo de memoria después de cantar una obra entera de punta a punta.

Pedir

Pedir es pedirle al coro que haga algo en función de lo que se acaba de escuchar. Primero implica decidir: elegir qué trabajar primero según la lista de prioridades que se armó al escuchar, y respetar ese orden para que el ensayo tenga una lógica donde cada solución ayude a resolver el problema siguiente.

Después hay que elegir cómo trabajarlo, porque muy pocas veces un problema se resuelve solo con repetir el mismo pasaje de la misma manera. Ahí es donde entra la caja de herramientas: si un pasaje se cae de afinación, por ejemplo, puede pedirse que se cante con una vocal en lugar del texto, para poder corregir la escala sin la interferencia de la letra.

Y por último está el uso de las palabras. No es lo mismo introducir un pedido con cinco minutos de explicación que decir directamente "otra vez desde el compás 32, con la vocal a". El tiempo que se usa para pedir algo puede ser decisivo para que un ensayo sea productivo o no.

Obtener

Obtener es volver a escuchar después de haber pedido algo, para comprobar si se logró el resultado esperado. Si se obtiene, se puede seguir con la lista de prioridades. El problema aparece cuando no se obtiene al primer intento, algo que pasa seguido en coros vocacionales: ahí hay que decidir si conviene repetir con la misma herramienta porque el coro necesita más tiempo con ella, si conviene cambiar de recurso porque la herramienta elegida no era la adecuada, o si el problema necesita un tiempo de maduración mayor y conviene retomarlo en ensayos siguientes. Son decisiones difíciles de tomar en el momento, pero evitan caer en la repetición sin sentido, esa mecánica donde las cosas en lugar de mejorar suenan cada vez peor.

El secreto de la técnica de ensayo

Escuchar, pedir y obtener funcionan como un mecanismo circular: se escucha armando una lista de prioridades, se pide decidiendo qué conviene trabajar y con qué herramienta, se obtiene evaluando si el resultado llegó o si hace falta insistir, cambiar de recurso o esperar. Conocer la partitura a fondo, tener una técnica clara y planificar el ensayo son la base para poner en marcha este mecanismo. Pero el secreto de fondo es tener objetividad para entender la naturaleza real del problema del coro, y creatividad para encontrar la manera de resolverlo.

Entender el ensayo como un momento de creatividad —tanto del director como de cada cantante— es lo que acerca a hacer ensayos que funcionan de verdad, y que además se disfrutan. Quienes quieran compartir cómo resuelven estas decisiones en sus propios coros pueden escribir a gusespada.com/contacto.