Arreglos y arregladores de Venezuela- con Lourdes Sanchez


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Lourdes Sánchez es directora de coros venezolana, formada en el Conservatorio Juan José Landaeta y licenciada en Artes con mención en Música por la Universidad Central de Venezuela. Empezó muy joven en el sistema de orquestas de su país, trabajando con coros infantiles en distintos núcleos, sobre todo en Los Teques. Es fundadora de los Niños Cantores de Venezuela y desde hace más de una década dirige la Coral Nacional Simón Bolívar y coordina el Programa Coral del sistema venezolano.

La Escuela de Santa Capilla

Lourdes cuenta que la primera escuela de composición coral venezolana se funda por los años 30 alrededor de Vicente Emilio Sojo, quien formó una cátedra de composición en la Escuela de Santa Capilla y fundó también el primer orfeón del país y la Orquesta Sinfónica de Venezuela. De sus alumnos surgieron compositores como Antonio Esteves, Antonio Lauro, José Antonio Abreu, Modesta Bor, Raimundo Pereira e Inocente Carreño, entre otros. A ese grupo se lo conoció como la escuela madrigalística: música a capela trabajada con mucho detalle sobre poesía hispanoamericana, siguiendo la tradición del madrigal europeo, con uso de la imitación y respeto estricto por la palabra.

Según Lourdes, dentro de esa escuela vale la pena conocer especialmente la obra de Inocente Carreño, Antonio Esteves, Antonio Lauro y Modesta Bor, quien escribió para todos los niveles corales, desde piezas infantiles hasta obras vocales complejas, hasta el final de su vida.

El Quinteto Contrapunto y Rafael Suárez

Lourdes explica que el Quinteto Contrapunto marcó un antes y un después en el arreglo de la música tradicional venezolana. El grupo nació de la idea de Domingo Mendoza y Rafael Suárez, que vivían en Italia y cantaban de manera improvisada música de la zona oriental de Venezuela, de donde eran originarios. Rafael Suárez, como director y arreglista, empezó a escribir para el quinteto obras que hoy son parte central del repertorio coral venezolano.

El grupo, cuenta Lourdes, se convirtió en un ícono no solo nacional sino latinoamericano: varios países llegaron a sentir la música del Quinteto Contrapunto como propia. La clave de sus arreglos, señala, fue mantener la estructura armónica tradicional de cada género folclórico mientras se trabajaba con contrapunto e imitación entre las cinco voces solistas, recorriendo géneros como el joropo, el pasaje, el vals, el polo, la danza y el golpe larense. Además del trabajo de composición, el quinteto hizo un trabajo de investigación: recopilaron y transcribieron música a partir de intérpretes tradicionales antes de arreglarla y grabarla, todo documentado en sus ediciones discográficas.

Lourdes participó en un homenaje por los 50 años de la fundación del grupo, con la presencia de Domingo Mendoza, quien dirigió ensayos con las nuevas generaciones para acercarlas a ese legado.

Otros arregladores venezolanos

A partir de la influencia de Rafael Suárez, Lourdes menciona una larga lista de compositores y arregladores que siguieron desarrollando el lenguaje coral sobre géneros tradicionales: Federico Ruiz (con su agrupación de música tradicional), Gilberto Rebolledo, Miguel Astor, Efraín Arteaga, Irina Capriles, Isabel Palacios, César Liendo, Miguel Ángel Santaella, Gonzalo Peña, Francisco Zapata, Michelle Lustache, Felipe Izcaray, María del Alvarado, Pastor Jiménez, Pedro Antonio Silva, Humberto Sagredo, los hermanos Raúl y Miguel Delgado Esteves, Albert Hernández, Milton Ordóñez, los hermanos Luis Eduardo y Oscar Galeán, Ernesto Torres, Orlando Sandoval, Alexander Carrillo y Rosa Briceño, entre otros. También recuerda que compositores de la escuela madrigalística, como el propio Vicente Emilio Sojo, Inocente Carreño, Ángel Sauce, Modesta Bor y Juan Bautista Plaza, arreglaron géneros tradicionales como serenatas, valses, joropos y pasajes. Entre los compositores actuales activos, nombra a Alberto Grau, César Alejandro Carrillo, Andrés Barrios y Gregory Pino.

Por dónde empezar

Lourdes recomienda que un director que quiere iniciar a su coro en la música venezolana no arranque directamente por el joropo o por los géneros en cinco octavos, que suelen ser los más complejos rítmicamente por sus síncopas y contrapuntos. Sugiere empezar por el vals y el pasaje, géneros con distintos niveles de dificultad dentro de ellos mismos. Insiste especialmente en la obra de Modesta Bor, porque ofrece un recorrido progresivo de dificultad que permite ir aprendiendo el idioma tradicional venezolano de la mano de una sola compositora, y porque en los últimos años su música coral fue revisada y reeditada, lo que la hizo más accesible.

También menciona obras de nivel intermedio de Rafael Suárez y del propio Inocente Carreño (con serenatas tradicionales más dúctiles para la lectura y el montaje), y deja para una etapa posterior las piezas más exigentes de Antonio Esteves y las páginas de mayor complejidad contrapuntística del mismo Rafael Suárez.

Lourdes compartió como ejemplo 2 arreglos de Modesta Bor, material que puede servir de punto de partida para acercarse a este repertorio.

La entrevista funciona como mapa para cualquier director que quiera sumar música venezolana al repertorio de su coro: qué compositores buscar, qué grupo escuchar para entender el estilo, y por qué género conviene empezar según la Lourdes.