Para qué sirven las técnicas de conciencia corporal?


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Marisol Becerra Lojo nació en Córdoba y se formó como cantante allí antes de mudarse a Buenos Aires en busca de nuevas experiencias y proyectos musicales. En la capital dio clases, se formó en canto lírico y participó de grupos de música latinoamericana, además de hacer un instructorado en una técnica de trabajo corporal llamada esferoquinesis.

Pero la vida en una ciudad tan grande tuvo un costo. El ritmo acelerado, la cantidad de información y lo que ella describe como "estrés sonoro" terminaron afectándola: empezó a atravesar situaciones de estrés y ataques de pánico. Esa experiencia la llevó a replantearse su estilo de vida y a volver a Córdoba.

El encuentro con la técnica Alexander

De regreso en Córdoba, en medio de ese proceso de estrés, Marisol se reencontró con su maestra de técnica Alexander, un método de reeducación postural y de pensamiento que busca tomar conciencia del uso que hacemos del cuerpo. Empezó un proceso paso a paso que al principio la dejaba agotada: "es mucho el trabajo que uno hace en tomar conciencia del cuerpo, en reeducar, y uno empieza a registrar cuán cansado está el cuerpo, cuántas tensiones hace, cuánta autoexigencia hace con el cuerpo, por ahí sin darse cuenta".

Marisol aclara que la técnica Alexander no sustituyó la ayuda profesional que necesitaba: en paralelo hizo terapia psicológica y un proceso con una homeópata. Para ella las distintas herramientas —terapia, técnica corporal, medicina— no compiten sino que se complementan, cada una aportando desde su ángulo: la terapia psicológica trabaja más lo específico de lo emocional, y la técnica Alexander trabaja la coordinación entre lo que uno piensa, cómo lo razona y cómo lo mueve.

Por qué le sirve a un cantante o instrumentista

Este tipo de trabajo corporal suele recomendarse a músicos que sufren nervios o bloqueos al tocar en público, aunque rara vez forma parte de los planes de estudio de una carrera musical. Marisol cree que debería estar presente: "por ahí nos vamos muy a la mente a estudiar la técnica y todo lo demás, y nos olvidamos de que somos una totalidad, no solamente la mente, sino el cuerpo que está unido a esa mente y tocando el instrumento".

Su sugerencia concreta para quienes se exponen en un escenario es ir explorando de manera consciente, comparando cómo responde el cuerpo entre una presentación y otra, filmándose o sacándose fotos para observar qué hace el cuerpo inconscientemente frente al público. Es, dice, un proceso de prueba y error que se va incorporando con la práctica, igual que en el entrenamiento de un deportista.

Además de dar clases individuales y grupales de canto y técnica Alexander, Marisol dicta la formación de esta disciplina en Córdoba. Técnica Alexander II

Para quien dirige un coro, esta charla deja una idea central: la voz y la presencia escénica no dependen solo de la técnica vocal o de la partitura, sino de cómo cada persona usa su cuerpo y gestiona su tensión al cantar frente a otros. Prestar atención a eso —tanto en uno mismo como en el coro— puede ser tan formativo como cualquier ensayo técnico.