Arreglos y arregladores en Costa Rica- con Beverlyn Mora Ramírez


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Beverlyn Mora Ramírez es educadora musical, cantante y directora coral costarricense. Fundó el coro universitario de la Universidad de Costa Rica en la zona de occidente del país y lo dirigió durante 16 años, hasta jubilarse. Desde hace casi tres años dirige, junto a una colega cantante, un instituto dedicado a la formación de cantantes líricos, populares y corales.

Ensayar durante la pandemia

Al momento de la entrevista, casi dos años después del inicio de la pandemia, Beverlyn contó que la mayoría de los cantantes corales de Costa Rica ya estaban vacunados y que muchos coros habían retomado los ensayos de forma presencial o semipresencial, en grupos reducidos según el tamaño de la sala. Ella misma trabajaba con una modalidad dual: ensayaba de manera presencial con la mayoría de las integrantes de su coro femenino, mientras dos o tres se conectaban virtualmente porque vivían lejos o todavía no se sentían seguras de reunirse en grupo. Según su experiencia, dentro del sector cultural, el coral fue el más afectado por la pandemia. Aun así, para lo que quedaba de ese año no se habían programado conciertos presenciales: se optó por grabaciones y por un festival de la Asociación de Coros de Costa Rica en formato virtual.

Cómo es la actividad coral en Costa Rica

Para Beverlyn, el movimiento coral costarricense todavía es incipiente si se lo compara con países como Argentina, Venezuela o Chile, aunque dentro de Centroamérica Costa Rica está más desarrollado: es el único país de la región con una carrera universitaria en dirección coral, adonde llegan a formarse colegas de todo el istmo. Sin embargo, hay pocos coros de niños y la actividad coral escolar es débil, algo que ella atribuye a decisiones de los propios centros educativos, que suelen priorizar bandas marciales antes que coros. Tampoco existen agrupaciones corales profesionales asalariadas: incluso el Coro Sinfónico Nacional, que acompaña a la Orquesta Sinfónica Nacional, está integrado mayormente por cantantes amateurs. La actividad se concentra en el área metropolitana y en las cabeceras de provincia, mientras que en zonas rurales como el Caribe, el Pacífico o la propia zona de occidente es mucho más escasa. Beverlyn destacó también el buen vínculo entre los directores corales del país y mencionó dos festivales: el internacional "Cantando por la Paz", organizado por José Luis Gutiérrez, y el de la Asociación de Directores Corales de Costa Rica.

Música popular y ritmos costarricenses

Beverlyn señaló que en los últimos años creció el interés de los directores por incorporar música coral costarricense, tanto popular y folclórica como académica, impulsado en parte por la celebración del bicentenario de la independencia del país. Entre los ritmos que más se cantan en los coros mencionó el tambito, considerado el ritmo nacional, el punto, el calipso propio de la zona Caribe, y los ritmos que tocan las cimarronas, agrupaciones típicas de las fiestas populares.

Arregladores para conocer

Consultada sobre qué arregladores corales costarricenses debería conocer un director latinoamericano, Beverlyn nombró como referencias indispensables a Juan Pablo Gómez, Edwin Solís, Sandra Duarte, Iván Chinchilla, Juan Carlos Rojas, Marvin Araya, José Carlos Benavides y Alvarado Bravo. Para coros con poca experiencia y dominio limitado del lenguaje musical, recomendó particularmente a Juan Pablo Gómez: al ser director coral, cantante y arreglista, sus arreglos son fáciles de cantar, agradables y suenan muy bien. Sobre Edwin Solís, a quien describió como de lo mejor que hay en el país, señaló que su agenda de trabajo —incluye premios Grammy y Grammy Latino— hace que sea difícil conseguirle nuevos arreglos.

Beverlyn recordó además que hace unos 45 años el maestro argentino Marcos Duzi llegó a Costa Rica para formar el Coro Sinfónico Nacional e hizo una serie de arreglos de música folclórica costarricense que hasta entonces no existían, un trabajo que marcó un antes y un después y que los coros del país siguieron cantando durante las cuatro décadas siguientes. Ella misma, hace unos diez años, impulsó un proyecto propio de discos con arreglos corales inéditos de música tradicional costarricense, organizado en volúmenes que incluyen música folclórica y popular, música urbana de los años 2000, villancicos costarricenses y música académica coral del país.

Para quienes dirigen coros y quieran ampliar su repertorio latinoamericano, este panorama sirve como puerta de entrada a la música coral costarricense y a sus arregladores más recomendados. Puede complementarse con la mirada sobre arreglos y arregladores de Venezuela- con Lourdes Sánchez.