Clase 39: Una de brujas


Relación texto/música
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Der bucklichte Fiedler («El violinista jorobado») es la primera de las Lieder und Romanzen op. 93a de Johannes Brahms, para coro mixto a cuatro voces. En dos páginas de música, Brahms cuenta una historia de brujas. En la clase 39 del curso «No me vengan con el verso» recorro la obra compás por compás para ver cómo pone en música lo que dice el texto.

Un texto popular, dos versiones de Brahms

El poema es una canción popular de Renania. En 1864 Brahms le hizo un arreglo estrófico, es decir, con la misma melodía y la misma armonía para las cuatro estrofas. En 1883 volvió al mismo texto y escribió una melodía nueva, con una música que cambia según lo que pasa en la historia. Esa segunda versión es la que se publicó en el opus 93a.

Buena parte de este análisis la tomé del encuentro 5 del curso «Reflexiones sobre la interpretación de música coral», en el que el maestro Néstor Andrenacci trabajó esta obra.

La historia

Un violinista jorobado vuelve a su casa en Frankfurt después de una noche de copas. Al pasar por el mercado se encuentra con un grupo de mujeres que están de fiesta. Es la Walpurgisnacht, la noche del 30 de abril al 1 de mayo, que el folclore alemán asocia con reuniones de brujas y celebraciones de primavera. Las mujeres le piden que toque algo para bailar y le prometen una buena paga.

Él toca, ellas bailan en ronda, y la bruja principal le da la recompensa: le mete la mano debajo del chaleco y le saca la joroba. «Andá, mi esbelto compañero», le dice, «que ahora cualquier muchacha te va a querer». El doble sentido es claro: lo que se describe es una especie de rito de iniciación sexual.

Una música para cada uno que habla

La obra está en sol mayor y tiene cuatro partes, una por estrofa. En la primera habla el narrador; en la segunda, las mujeres que le piden un baile; la tercera es el baile, y en la cuarta habla la bruja principal. Cada parte suena distinta según quién habla, y en la clase se escucha cada estrofa por separado con la partitura en pantalla.

Detalles que aparecen al leer la partitura

Con la partitura y el texto uno al lado del otro aparecen otros recursos. Brahms escribe un calderón sobre un silencio y no sobre una nota. Pone dos compases de cinco cuartos en una canción en compás de dos tiempos. En la palabra Walpurgisnacht, todas las voces cantan en forte un acorde sin tercera, en medio de una canción alegre. Al empezar la tercera estrofa, los bajos y los tenores entran con dos notas, y después aparecen otras dos y otras dos: cualquier violinista las reconoce. Y cuando la bruja hace el milagro, vuelve la música del comienzo de la obra.

En la clase vemos qué tiene que ver cada uno de esos detalles con la historia que se canta.

Del análisis al ensayo

Si una obra cuenta una historia, el coro tiene que saber qué historia está contando, palabra por palabra. En Der bucklichte Fiedler eso implica buscar timbres distintos para el narrador, las mujeres y la bruja principal. También implica entender que Lebhaft (vivaz) pide una interpretación con vida, que no es lo mismo que rápida, y trabajar las consonantes dobles y finales del alemán, como las de Höcker, Rücken y fort, hasta que el coro las diga sin trabarse.

A Brahms se lo suele presentar como el compositor serio de las fugas y del Réquiem alemán. En esta canción hay una plaza de noche, un violinista medio borracho y un grupo de brujas que se divierten. Soy Gus Espada, director de coro, y te espero en gusespada.com.

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