El oficio del compositor coral- con Ricardo Mansilla


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Ricardo Mansilla es compositor, arreglador y director de coros de Mendoza, Argentina, y en esta conversación repasa cómo entiende su oficio. Para quienes quieran conocer más sobre su trabajo específico como arreglador, hay otro episodio dedicado a ese tema: El Arreglo Coral- concepto, evolución, praxis- con Ricardo Mansilla.

¿Arreglar y componer son cosas distintas?

Para Mansilla, no hay una diferencia sustancial entre ambas tareas. Sostiene que "el arreglo es una nueva composición con material prestado", muchas veces prestado por el propio autor: alguien escribe una melodía con acompañamiento básico y después, con el tiempo, le hace su propio arreglo coral. Lo que suele distinguirse —dice— es que en la composición original el autor avanza guiado por su inspiración, pero él no ve ahí una diferencia de fondo respecto del trabajo de arreglar.

De los arreglos de música cuyana a la composición propia

Mansilla cuenta que empezó como muchos directores: trabajando el repertorio tradicional y haciendo arreglos, actividad que después sumó a su cátedra universitaria. Eso le permitió combinar la formación académica con el conocimiento de la música popular, una conjunción que según él no es frecuente: o bien el músico académico aborda lo popular sin conocer sus códigos, o bien quien viene de lo popular arregla apelando a recursos limitados, como las terceras y sextas paralelas o el abuso de onomatopeyas para imitar instrumentos.

Su campo inicial fue la música de su Mendoza natal —tonada, cueca y gato—, géneros que casi no tenían arreglos corales. Menciona piezas de esa primera etapa que tuvieron buena recepción, y explica que ese repertorio no lo abandonó, sino que lo siguió ampliando incluso incursionando en jazz y música caribeña. De todos modos, considera que su compromiso con la música argentina no es solo un gusto personal sino una obligación: "soy argentino y tengo que mostrar lo mío".

De ese trabajo con arreglos fueron naciendo composiciones originales, primero piezas breves reunidas en suites y luego obras de mayor duración y complejidad, un camino que empezó hace unos treinta años.

Un lenguaje tonal, alejado del "esnobismo"

Mansilla se declara ajeno a las corrientes que buscan la mayor dificultad posible por sí misma. Su punto de partida suele ser el texto, y a partir de él despliega las ideas musicales apoyándose tanto en lo emocional como en todo lo aprendido a lo largo de su formación, que dice no haber dado nunca por terminada.

Se ubica dentro de la música tonal funcional: puede usar clusters, disonancias duras o algún efecto vocal especial, pero siempre como recurso pasajero. Lo que le importa es que haya un discurso musical con comienzo, desarrollo y final, y una coherencia armónica reconocible, en un lenguaje que él mismo sitúa entre lo romántico y lo neoclásico.

Componer para coro de niños

Aunque escribe principalmente para coro mixto a cuatro voces, Mansilla dedica buena parte de su producción al coro de niños, porque considera que ahí está el futuro de la actividad coral. Insiste en que los niños necesitan cantar obras pensadas para ellos, que sean interesantes sin dejar de ser accesibles, y defiende el aspecto lúdico "en el sentido más profundo", advirtiendo contra la tendencia actual a resolver todo con coreografías y puesta en escena en detrimento de lo estrictamente musical. Otros episodios del podcast abordan este mismo problema desde distintos ángulos: Composiciones “espaciales” y cómo escribir para coros de niños- con Diego Boero y Pasos para ir del unísono al canto a voces en el coro infantil- con Bernardo Latini.

ComCorar y el pedido de "compongan fácil"

Mansilla es miembro fundador de ComCorar, la agrupación de compositores corales argentinos del siglo XXI, y hace un balance positivo de la iniciativa de juntarse para difundir sus obras y vincularse con instituciones. Señala, sin embargo, que el pedido más frecuente de los directores es "compongan fácil", con registros cómodos y bajo grado de dificultad. Frente a eso, plantea que la respuesta del grupo pasa por pensar una gradación: escribir para coro escolar de dos voces, luego para tres, luego para coro mixto, sin resignar calidad ni caer en el abuso de la melodía acompañada, que deja de lado recursos como las imitaciones, los planos sonoros o el contrapunto. La cuestión de la difusión editorial de la música coral argentina también se toca en otro episodio del podcast: Cantata Martín Fierro, y la situación editorial de la música coral en argentina- con Oscar Escalada.

Mansilla aclara que, en su caso particular, no compone "en el limbo" para un coro genérico: cada obra la piensa para un coro concreto, lo que le permite ajustar tesitura, dificultad y ritmo desde el inicio.

Para directores que buscan repertorio argentino contemporáneo con oficio de arreglador y compositor, la conversación con Mansilla ofrece un criterio claro: graduar la dificultad sin resignar recursos corales genuinos, y pensar siempre en el coro real que va a cantar la obra.