Constanza Estevan es cantante, cantautora, bailarina, performer, directora de coros y preparadora vocal de Unquillo, Córdoba. Cuenta que canta en coros desde los seis años y que esa experiencia le aportó, más allá de lo musical, algo profundamente humano y colectivo: la escucha, el desarrollo del oído, el cantar con otras voces. Su formación combina el canto lírico con años de trabajo en danza, teatro y técnicas de conciencia corporal, un cruce de disciplinas que hoy aplica tanto en clases individuales como en la preparación vocal de coros.
Constanza define las técnicas de conciencia corporal como aquellas que ponen al cuerpo en un estado de escucha perceptiva, activando el sistema nervioso parasimpático: el de la relajación, la respiración profunda y la regeneración celular, opuesto al sistema simpático que se activa ante el estrés.
Entre las que más usa menciona el método Feldenkrais, que trabaja con movimientos cruzados y con la mirada: propone acciones que desarticulan el control habitual del cuerpo (por ejemplo, llevar las manos hacia un lado, las piernas hacia el otro y los ojos en sentido contrario) para que, después de ese desorden inicial, aparezca una nueva organización corporal. Ella lo usa mucho a través de los ojos, porque la fijación de la mirada tensiona la mandíbula y la zona del occipital; soltarla ayuda a abrir más la boca para cantar.
Otra técnica que utiliza es la Eutonía, que trabaja con el tono muscular a través del contacto, la vibración o el calor —a veces con pelotas de tenis— para que la persona tome conciencia de sus tensiones y llegue al tono justo y necesario para una acción, sin el exceso de fuerza que suele ponerse al cantar. Menciona también una tercera línea de trabajo centrada en la relajación de la lengua y las manos, zonas con muchas conexiones nerviosas con la corteza prefrontal, cuya distensión ayuda a activar ese estado de calma.
Para Constanza, la postura determina la respiración y esta determina, a su vez, la emisión de la voz. Por eso trabaja mucho comparando una mitad del cuerpo con la otra: esa comparación permite que la persona note el cambio, la sensación distinta, y ahí empieza el aprendizaje de un nuevo hábito corporal.
Gus le pregunta cómo se traslada este enfoque al trabajo grupal, distinto de una clase individual. Constanza responde que el coro funciona como un gran organismo, y que lo primero que busca es lograr una respiración conjunta: pone al grupo en círculo, con los ojos cerrados —para evitar la vergüenza que aparece con la mirada— y los guía a escuchar la propia respiración y la del otro hasta que aparece un ritmo común.
A partir de ahí trabaja lo rítmico con juegos simples, algo que en su experiencia ayuda especialmente a los coros vocacionales. En las vocalizaciones incorpora movimiento y ejercicios de a dos: para trabajar los agudos de las sopranos, por ejemplo, usa un ejercicio de lanzar la voz como una flecha entre dos personas, que ayuda a sacar el sonido desde un lugar distinto al puramente técnico.
Cuenta que en el coro municipal de Unquillo, donde trabajó junto a su madre, un primer mes de talleres centrados en el juego y la escucha generó un grupo con una cohesión humana muy distinta, que se sostuvo durante años. Dos videos donde profundiza estas ideas —la escucha perceptiva y el trabajo con los resonadores y el diafragma— están disponibles en Cuerpo, voz y escucha perceptiva - Constanza Estevan | Directoras hablan de Música Coral #5 y en Resonadores y Diafragmas - Parte 1 - Constanza Estevan | Directoras hablan de Música Coral #10.
Así se llama el proyecto propio que Constanza desarrolla desde 2017. El nombre surge de una frase que la marcó: "el mapa no es el territorio". A partir de ahí piensa la postura y los hábitos corporales de cada persona como un mapa que cuenta su historia —sus recorridos emocionales, la cultura en la que creció, lo que aprendió de sus padres— pero que no agota todas las posibilidades del cuerpo. Trabajar la voz es, para ella, una travesía para descubrir ese territorio completo: dónde hay bloqueos, qué zonas todavía no se conocen.
Es una práctica grupal que combina relajación, expresión corporal, danza y trabajo vocal. Constanza cuenta que la dio también en España y en Polonia, sin hablar inglés, polaco ni alemán, porque el trabajo corporal no depende tanto de la palabra sino del contacto y de ciertas propuestas de movimiento. Quien quiera conocer más de su trabajo puede visitar su Web.
Hacia el final, Constanza propone varios ejercicios simples para directores que recién empiezan a trabajar con coros amateurs:
Generar un estado de relajación inicial: cerrar los ojos, conectar con la planta de los pies, con las rodillas siempre un poco flexionadas —nunca trabadas, porque eso bloquea el diafragma y la zona lumbar—.
Practicar el bostezo: un automasaje con la boca abierta hasta soltar un bostezo real, que abre la respiración profunda, libera la tensión de la mandíbula y activa el sistema parasimpático.
Hacer automasajes en el rostro y en la zona del occipital, un resonador importante, y luego en brazos y piernas, para integrar el cuerpo entero y no quedar disociado en la cabeza.
Trabajar la percepción de los resonadores: poner las manos en la cara y buscar que una M vibre también en la nariz y la frente, o masajear el pecho mientras se trabaja con una U para abrir ese resonador.
Y, sobre todo, guiar desde la pregunta y no desde la afirmación: en vez de indicar una única sensación correcta, preguntar "¿cómo sentís la voz?", "¿la sentís acá o podés llevarla más allá?", para que cada persona descubra su propia percepción.
Constanza cierra recordando que el coro es un espacio que va más allá de lo estético: desarrolla el oído, la escucha, la apertura, y le da lugar a quien no se anima tanto a expresarse. Estas ideas resultan útiles para cualquier director que quiera incorporar el cuerpo como punto de partida del trabajo vocal, antes incluso de llegar a la vocalización técnica.
Otras entrevistas de la serie Mujeres en la Música Coral: Cómo es dirigir un coro de niños en pandemia- con Macarena Gómez Delgado, Arreglos y arregladores de Venezuela- con Lourdes Sanchez, Qué cosas debes conocer si vas a dirigir el coro de una colectividad- con Elisa Lencina y El coro somos todos-con Liliana Sánchez.
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